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Tips y ejercicios para controlar la tensión de los chicos

Editado por Mariela Moreno
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¿Niños nerviosos, ansiosos o inquietos?. Conductas que muchas veces se presentan como normales entre los pequeños pero que si se repiten con frecuencia pueden generar preocupación entre padres.

El chico está constantemente en actividad, juega, grita, rompe cosas, y esto hace que normalmente las situaciones acaben en conflicto. Cuando esto ocurra, a no desesperar. Aquí, algunos tips a tener en cuenta a la hora de calmar la irritabilidad infantil y ayudar a canalizar su energía.

  • Estimular un descanso profundo. Un niño en edad escolar debe dormir por lo menos de 10 a 11 horas por noche. Por lo tanto, es importante crear una rutina estable que promueva el sueño.
  • Los pequeños deben practicar ejercicio físico al menos 1 hora al día. Eso ayudará a descargar su tensión. Puede ser practicar algún deporte, andar en bici, caminar en el parque, o cualquier actividad física.
  • Favorecer el hábito de estar quietos y tranquilos por un rato. Buscar actividades agradables e interesantes para el niño, puede ser la lectura de un cuento, artesanías, un juego de mesa.
  • Es importante evitar el uso excesivo de computadoras, dispositivos móviles (tablets y teléfonos) y la televisión antes de ir a la cama. Es posible que el excesivo uso de tecnología explique el estrés de su comportamiento.
  • La alimentación también es importante. Algunos niños que consumen en su dieta alimentos con gluten, huevos y la leche, pueden causarles una reacción alérgica que genera la liberación de anticuerpos que interrumpen el funcionamiento de neurotransmisores químicos como la dopamina, cuya función es estimular las regiones cerebrales de atención, el sentido de organización y el control del movimiento.
  • Ayudar a expresar sus emociones. Por ejemplo, cuando lean un cuento, preguntarle acerca de las emociones que experimentan los personajes o cómo se habría sentido en esa situación.
  • Los ejercicios de respiración también son de gran ayuda y pueden lograr el desarrollo de habilidades y conocimientos útiles para conocer mejor su cuerpo, respetarlo y mantenerlo saludable, al mismo tiempo que aprende cómo canalizar sus energías y sus emociones. Estos ejercicios se pueden llevar a cabo en la tarde, cuando más activo está el pequeño, o antes de dormir.

¡Yoga para chicos! Una suerte de calma profunda

Esta disciplina milenaria ha causado furor en los niños. Sus beneficios son tantos que deberíamos pensar seriamente en incluir el yoga en su rutina diaria. Puede impactar de forma muy positiva en su desarrollo y en sus capacidades y consigue aumentar su confianza, un mejor conocimiento de su cuerpo, además les aporta fuerza, movilidad, elasticidad, y en especial los ayuda a estar más relajados y felices.

“Vivimos inmersos en una sociedad con ritmos cotidianos cada vez más acelerados. No es extraño que en muchas ocasiones niños y niñas se sientan sobre exigidos, agotados e incluso frustrados por el estrés que les generan sus agendas atiborradas de actividades y por la multiplicidad de estímulos que dispersan su atención y terminan alterándolos. La práctica de la respiración consciente es una herramienta que les permite recuperar la calma, acrecentar la atención y conectar con su interioridad”, expresa Verónica Oyanart, instructora de Yoga con experiencia en infancia y licenciada en Comunicación Social.

“La respiración y el sistema nervioso están absolutamente conectados e influyen en los estados emocionales. Basta pensar en la manera rápida y entrecortada en la que los pequeños respiran al llorar. Por el contrario, varias respiraciones lentas y profundas les devuelven la serenidad. Siempre es importante que el adulto no pierda la calma cuando el niño está alterado y practique junto a él ejercicios respiratorios como si se tratase de un juego. Esto es de gran utilidad tanto para grandes como para chicos y además refuerza el vínculo entre ellos. Los siguientes ejercicios son valiosas herramientas para poner en práctica”, explica.

Ejercicio 1: Practicar la respiración consciente

Buscar un lugar lo más tranquilo posible, sin pantallas encendidas, interrupciones o ruidos molestos. Sentarse en el suelo, con las piernas como indiecito o en una silla, con las plantas de los pies apoyadas en el piso. En ambos casos la espalda debe estar recta, y la cabeza alineada con la columna; el pecho y los hombros relajados. Las manos descansan sobre las rodillas. El adulto practica junto al niño/a y lo invita a cerrar los ojos, a permanecer en silencio y conectar con el ritmo de la propia respiración. Le propone estar atento/a a cómo el aire entra y sale por sus fosas nasales y en cómo sus pulmones se expanden suavemente, hasta poco a poco lograr que la inhalación y la exhalación se vuelvan cada vez más lentas, largas y profundas.  Repetir durante varios minutos.

Ejercicio 2: Estimular puntos clave para mejorar la atención y concentración.

Luego de realizar el ejercicio 1, permanecer sentado de la misma manera descrita anteriormente. Con la yema de los dedos pulgares hacia arriba, auto masajear la zona de las mejillas, por debajo del hueso de los pómulos, partiendo desde los lados de la nariz hasta acercarse a la base de las orejas. Luego, con la base de la palma de la mano derecha, auto masajear en la frente la zona del entrecejo. Por último, con la base de la palma de la mano, masajear la coronilla sobre el tope de la cabeza.

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