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Tenía frío, pidió cerrar la puerta y la echaron: el insólito despido que terminó en una indemnización de $32.000.000

Ocurrió en una cafetería donde los dueños preferían atraer clientes con la puerta abierta en pleno invierno. La Justicia consideró que el reclamo de la empleada era una cuestión de salud básica.

Editado por Daniel Calivares
calivares.daniel@diariouno.com.ar

Una joven asistente de una cafetería en Londres, Leila Ayad, decidió que los 12 grados bajo los que trabajaba eran suficientes para alzar la voz. Lo que comenzó como un pedido lógico de bienestar terminó en un despido por mail y una batalla judicial que concluyó en una importante indemnización.

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La empleada trabajaba en una cafetería. Fuente: Imagen generada por IA

"Tres capas de ropa y un chaleco térmico": el calvario en la cafetería

El conflicto se desató en 2024, cuando Ayad, quien trabajaba en el local desde hacía un año, manifestó su malestar a través del grupo de WhatsApp de la empresa. Según su relato, los encargados mantenían la puerta del negocio abierta de par en par, incluso en los días más gélidos del invierno británico, con el único objetivo de atraer más clientes de paso.

La situación era tan extrema que la empleada llegó a trabajar con tres capas de ropa y un chaleco térmico, ya que los dueños no solo dejaban la puerta abierta, sino que prohibían encender la calefacción.

De la represalia al despido por mail y a la indemnización

Tras sus quejas, la respuesta de la empresa no fue mejorar las condiciones, sino aplicar lo que la Justicia interpretó como una serie de represalias:

  • Primero, le redujeron las horas de trabajo, afectando sus ingresos.
  • Meses después, recibió un correo electrónico informándole su despido fulminante.
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La empleada trabajaba en una cafetería. Fuente: Imagen generada por IA

Para justificar la decisión, la cafetería argumentó supuestos problemas de "puntualidad, actitud y desempeño". Sin embargo, Ayad no se quedó de brazos cruzados y llevó el caso ante un tribunal laboral.

Con la denuncia hecha, el tribunal londinense fue contundente: el despido fue improcedente y desproporcionado. Según el fallo, el reclamo de la trabajadora no era un capricho, sino una preocupación legítima por la salud y la seguridad en el trabajo.

En ese sentido, el tribunal tuvo en cuenta tres aspectos

  • Condiciones insalubres: Trabajar a 12 grados de temperatura afecta directamente el bienestar físico.
  • Canales correctos: La empleada comunicó el problema internamente antes de tomar cualquier otra medida.
  • Falta de pruebas: La empresa no pudo demostrar que Ayad tuviera un mal desempeño previo a sus quejas por el frío.

Como resultado, la Justicia ordenó a la empresa pagar una indemnización de 20.000 euros (más de $32.000.000 argentinos), compensando así el daño moral y la pérdida de empleo injustificada.

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