No hay gesto de amor que el de quien te abre las puertas de su hogar, para darte contención y refugio. Pero hay alguien que parece haber superado esta acción. Se llama Luciana Correa, es mendocina, y por amor a sus amigos bonaerenses Víctor y Ezio, abrió las puertas de lo más sagrado, su cuerpo, para gestar ahí a la que será la hija de ambos. Luciana ya está en Buenos Aires, en la casa de este matrimonio igualitario -casados desde 2017-, en los instantes previos a dar a luz a la pequeña Pilar, que aunque haya intervenido la ciencia, su llegada al mundo estará rodeada de amor, puro amor. Subrogación de vientre, lo llama la ciencia. Gesto de grandeza espiritual, lo llamamos el resto de los mortales.
Subrogación de vientre: el gesto de amor de una mendocina

Mimos a mamá. Ezio, Víctor, el hijo más pequeño de Luciana, cuidan a la mamá y le dan mucho amor, a pocos días de dar a luz a la pequeña Pilar, que será hija del matrimonio igualitario.

Luciana Correa, es la mendocina mamá de cuatro hermosos hijos, que van desde los 18 a los 3 años, y brindó su vientre para gestar a la pequeña Pilar, la hija de Ezio y Víctor, un matrimonio igualitario de Buenos Aires.
Puro amor. Luciana posa en medio de sus hijo menor e hija mayor; y a la derecha están Víctor y Ezio, en la dulce espera, en el departamento de los bonaerenses.
Ezio y Víctor, los amigos de Luciana, se casaron en el 2017 y viven en Buenos Aires.
Luciana Correa tiene 34 años, está casada con Eduardo, y es mamá de cuatro hijos, dos nenas y dos niños que van desde los 18 a los 3. Sin embargo, cuando supo del dolor y lucha de sus amigos por ser padres, tras hablar con su esposo se animó y ofreció su vientre para gestar ahí al bebé concebido con el esperma de uno de los que será su padre, y el aporte de un óvulo de donación anónima. El próximo 14 de octubre, de no mediar el apuro de la pequeña Pilar, se hará la cesárea en el Hospital Suizo Argentino de Buenos Aires. Ese día dos familias serán más felices, y el mundo un poquitito mejor.
La dulce espera
"¡Ya no queda nada!, el 14 de octubre está programada la cesárea. El 10 se cumplen las 40 semanas de gestación, y desde el 30 tenemos que estar atentos por si se adelanta el parto. Yo tengo cuatro hijos, y todos fueron por parto normal. Gracias a Dios yo comienzo el trabajo de parto, y a los dos horas ya los tuve", señala sonriente Luciana, que ya está instalada desde el domingo pasado en Lomas de Zamora, la casa donde vive el matrimonio de Ezio y Víctor, los papás de Pilar, quienes junto a la hija mayor de Luciana, cuidan a la futura mamá, como lo que es, un tesoro.
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Ante la pregunta lógica -¿por qué?-, Luciana contesta con toda naturalidad: "Yo sabía que hacía mucho tiempo que ellos querían tener un hijo. Recuerdo que estuvieron averiguando en Estados Unidos y otros lugares, y nos contaron que la subrogación de vientre era muy cara –algo de 150.000 dólares- y estaban muy tristes. Un día en casa se lo propuse a mi marido. '¿Y si les presto el vientre?', le dije. -Sí, dijo él, yo te apoyo en todo. Nos decidimos, los llamé a los chicos y se los propuse. Se emocionaron y se pusieron a llorar y me dijeron que lo iban a pensar. A los 30 minutos me llamaron felices, locos de felicidad. Así comenzó todo", relató la joven mamá mendocina, quien está en contra del alquiler de vientre, y más a favor de la solidaridad. "La vida recompensa", dijo escuetamente Luciana.
Sobre el tema del embarazo, Luciana explicó que se trata del "esperma del papá y óvulo de donante. Hice la transferencia embrionaria el 10 de febrero y pronto ya estaba bien el embarazo, incluso les mandé una foto del test positivo a los chicos (Víctor y Ezio). Una lástima que en marzo empezó la pandemia y no pudieron viajar ni verme la panza", recordó Correa.
Consultada sobre un posible temor a los riesgos físicos de un embarazo, respondió muy tranquila: "No, gracias a Dios siempre he tenido partos saludables y rápidos, sin inconvenientes. Ahora le tengo un poco de miedo a la cesárea porque no lo hecho nunca, pero todo el mundo me ha dicho que no hay peligro".
Sólo un punto negativo señaló la mamá solidaria y tiene que ver con esta pandemia mundial por coronavirus. "El viaje fue una odisea. Salí de mi casa el viernes (18) a las 9, y llegué el domingo a las 4", recordó lo que fue un viaje en auto larguísimo desde Mendoza a Buenos Aires, y en su avanzado estado de embarazo.
"Me tuvieron que venir a buscar los chicos ya que no activaron los vuelos de aviones, ya que tenía el pasaje comprado. Fue un lío el viaje, el lunes cuando fui a la doctora, estaba con contracciones, debido a los nervios que pasé, así que me recomendó reposo, y se me pasó todo", explicó la ex cajera de supermercado.
Con un optimismo nato, Luciana cerró el tema del viaje: "Todo valió la pena, los chicos estaban muy contentos de ver la panza, ya que ellos no pudieron presenciar las ecografías. Pero yo se las mandaba por mensajito".
Todo nació de una hermosa amistad
Consultada sobre cómo nació la hermosa amistad con la pareja formada por Ezio y Víctor, Luciana contó: "Víctor tiene familiares en Mendoza, cerca de casa (vive en el Cuarto Barrio Irrigación, de Godoy Cruz). Ahí los conocí a los dos, pero siempre de lejos, pero un día nos encontramos en el Cerro de la Gloria. Yo había ido con mi esposo, y ellos estaban ahí. No conocían mucho de Mendoza, entonces nos pusimos a charlar y los subimos a nuestro auto y los llevamos a pasear y conocer un montón de lugares. Esto fue hace dos años".
"Desde ahí nació una amistad hermosa, con toda la familia, incluso con mis hijos. Todos los años, cuando vienen de vacaciones acá, nos juntamos a comer asado y la pasamos muy bien", dijo la mujer que tendió un puente entre vidas y abrió algo más que su corazón, por amor al prójimo.