Familia mendocina

Son padres de 7 hijos y reciben a niños que necesitan un hogar provisorio: una verdadera historia de amor

Decidieron formar su propia familia hace más de 20 años. Tienen 7 hijos de diferentes edades y forman parte de un programa de acogida para niños que buscan hogar en Mendoza

Hace poco más de 20 años, decidieron casarse y comenzar a formar una familia. Los Chaki Vidaurre son padres de siete hijos de diferentes edades, personalidades y carismas que inundan su casa de una alegría y color particular.

Antes de la llegada de su hijo más pequeño, que actualmente tiene dos años y medio, tomaron la decisión de ingresar a un programa de familias de acogida en Mendoza para niños que buscan un hogar.

Desde el matrimonio y la familia decidieron brindar el mismo amor que dan a sus hijos a niños que esperan un hogar.

Desde el matrimonio y la familia decidieron brindar el mismo amor que dan a sus hijos a niños que esperan un hogar.

Durante los cuatro años que llevan participando en el programa, han recibido a tres bebés en diferentes momentos, integrándolos plenamente en la dinámica familiar como a un hijo más, hasta que finalmente estos pudieron regresar con sus familias de origen o ser recibidos por una familia adoptiva.

Su historia como padres: de formar una familia numerosa a recibir niños de acogida

Belén Vidaurre y Yamil Chaki son un matrimonio de San Rafael, Mendoza. Su historia de amor comenzó hace algunos años y se fue fortaleciendo con la llegada de cada uno de sus hijos. Actualmente tienen 7 hijos en la Tierra y dos en el cielo, como menciona Belén.

"Dios nos ha bendecido con una hermosa y numerosa familia. Agustina, de 23 años, Julieta, de 22, Elías, de 18, Alma, de 14, Nazarena, de 11, Fátima, de 8, y Tobías, el más pequeño, de 2 años y medio", comenta.

Yamil y Belén se refieren a su matrimonio como un llamado especial de Dios a servir la vida que aparezca en su camino y la vida en su propia familia.

En estos años han sido familia puente de tres bebés.

En estos años han sido familia puente de tres bebés.

"Somos muy agradecidos de haber podido tener el don de la vida en la paternidad. Y después ese llamado a decir: todo niño que esté en esta tierra se merece tener una familia; es algo que se necesita para poder crecer, para poder formarse y desde el minuto cero", añaden.

¿Cómo llegaron al programa y qué desafíos encontraron como padres?

La familia Chaki forma parte de un programa de acogida para niños en Mendoza desde hace 4 años. Este tiempo ya han recibido a tres niños que ya fueron adoptados o regresaron con sus progenitores. Llegaron al programa AVOME a través de una sobrina y ahijada de San Luis.

"Ella es asistente social y lleva muchísimos años trabajando de cerca con el programa de familias solidarias en esa provincia. Cada vez que venía a visitarnos, nos compartía detalles de la hermosa y valiosa labor que realizaban allá, sembrando en nosotros esa semillita de amor y servicio", agrega Belén.

Luego de ver en sus siete hijos este amor de familia y este cariño de padres, decidieron brindar la misma posibilidad a niños que por diferentes circunstancias no pueden tenerlo.

"Saber que había niños que no lo tienen por distintas circunstancias sociales, de salud, lo que fuera que les ha pasado con sus progenitores, era como que a nosotros nos hacía ruido a nivel matrimonial. Pensamos: ¿qué podemos hacer por ese bebé que está esperando?".

Formar parte del programa como padres viene también de la búsqueda de mostrar a esos niños que son amados, protegidos y especiales desde pequeños.

"Cuando los bebés están solos en neo, en pediatría, esperando que alguien esté para ellos, yo siempre digo que hay que abrazarlos. El apapacho lo sana todo", agrega Belén conmovida.

Cuando los hijos de Yamil y Belén ya eran más grandes, se sumaron al programa de Mendoza. AMOVE es una fundación de familias de acogida. La charla entre el matrimonio y las charlas con sus hijos fueron el primer paso, luego las entrevistas y la espera.

"Lo hablamos en familia, con los más grandes, porque es una responsabilidad compartida de si ellos querían ser parte de este apostolado familiar. Si ellos no iban a ser parte o tenían otras prioridades, obviamente no nos hubiéramos inscripto porque no es algo que yo pueda hacer individualmente o como matrimonio; lo queremos hacer cuando tenemos siete hijos que viven en casa. Lo rezamos a nivel personal y familiar y dijeron un sí. A partir de ese sí seguimos haciendo todos los procesos con psicólogos y trabajadores sociales, que evalúan todo el entorno en donde vas a poder acoger a un niño", comentan a Diario UNO.

El primer bebé llegó y tiempo después Belén se enteró de que estaba esperando a su séptimo hijo.

El primer bebé llegó y tiempo después Belén se enteró de que estaba esperando a su séptimo hijo.

Decidieron anotarse como familia de acogida para menores de un año. El primer llamado llegó del sur de Mendoza para acoger a una bebé de un mes que estaba en el Hospital Schestakow en internación.

"Nos presentamos en el hospital con mi esposo a recibir a la bebé. Los médicos, super generosos. Era el primer caso en el sur de Mendoza en donde iba a haber una familia acogida. Entonces, el sistema de salud tampoco conocía cómo funcionaba, pero con las trabajadoras sociales del hospital y con todo el equipo de AVOME pudimos lograr una dinámica muy linda".

Los hijos de Yamil y Belén recibieron a la bebé en casa con carteles de bienvenida y una alegría inmensa. Tal como menciona, el momento en que un nuevo bebé llega a la casa transforma todo: "educás, aprendés y valorás todo lo que tenés en esta vida".

"Toda la entrega, todo lo que vos le das a un bebé cuando viene de acogida, es un 24/7 de disponibilidad absoluta. Nosotros lo vivimos con los tres bebés que hemos tenido en casa. No es el niño que te traen para que vos lo cuides. Ellos llegan a casa y ya tenemos el moisés preparado, todo lo que el bebé necesita, es un hijo más. "Nosotros lo amamos y cada uno de nosotros, sean mis hijos como hermanos o nosotros como padres, es nuestro bebé", entre lágrimas, añade Belén.

La dinámica de familia: ¿cómo es el día en casa con los bebés?

Luego de la primera bebé, llegaron dos más, en diferentes momentos y contextos. Durante la primera acogida, Belén estaba embarazada de su último hijo, Tobías. El más pequeño de los Chaki posteriormente creció junto a la segunda bebé que llegó a la casa como parte del programa.

"Cuando llegó el primer bebé, nosotros llevábamos 5 años buscando un embarazo. Cuando nos anotamos en el programa de acogida, a los tres meses nos enteramos de que estábamos embarazados nuevamente. Yo pensaba cómo iba a hacer con dos bebés a la vez; la mente de una mamá nunca para de pensar, y una semana antes de la cesárea programada llamaron del programa que la bebé había salido en adopción", explica. La bebé se fue un domingo y el día lunes había un bebé en casa que ocupaba el mismo moisés.

La partida de un bebé es un duelo, pero una alegría por esa oportunidad que recibe.

La partida de un bebé es un duelo, pero una alegría por esa oportunidad que recibe.

Tiempo después recibieron un nuevo llamado, aún con un bebé en casa: "Nos llamaron porque había una bebé, si la podíamos ir a buscar, que tenía 10 días y necesitaban darle el alta al hospital. Así recibimos a nuestro segundo bebé de acogida, que creció durante 10 meses con nuestro hijo más pequeño".

La pareja explica que la responsabilidad es compartida. Los hijos mayores asumen tareas con los bebés cuando sus padres trabajan. Agustina, su hija más grande, estudia en Mendoza Capital, pero siempre que puede se hace una escapada a San Rafael para colaborar.

La consigna familiar es clara: cada miembro de la familia sabe que ese bebé que llega es un bebé que Dios pone en la familia y necesita ser amado, cuidado, abrazado con amor. Desde la pequeña Fati hasta los adolescentes y adultos, todos hacen algo por el nuevo bebé.

El programa implica una ayuda económica para poder mantener al bebé y solventar los costos de pañales o necesidades que tenga. También tienen obligaciones como familia acogida: cumplir con todos los controles pediátricos y la cartilla de vacunación. Además, el programa tiene trabajadoras sociales, asistentes sociales y psicólogas.

Además, se realiza un monitoreo del hogar cada cierto tiempo para chequear si el bebé está bien y ver cómo está la familia. Los miembros del programa también se encargan de la parte legal.

Cada bebé es recibido como un hijo más.

Cada bebé es recibido como un hijo más.

La familia tiene la responsabilidad afectiva, de salud y bienestar del bebé, pero no decide sobre la adopción posterior. En los tres casos, la familia ha tenido que realizar vinculaciones de los bebés con sus progenitores y actúan como familia anónima.

"Eso te da una cierta tranquilidad de que no exponés a tus hijos o a tu familia a estar en contacto con personas que uno no conoce. Nosotros no tuvimos contacto con los progenitores del menor hasta que se resolvieron las situaciones legales", explican.

El duelo tras la partida: cómo afronta la familia la adopción de los bebés

"Como familia nos tomamos un tiempo de hacer el duelo, porque es dejar partir a alguien que vos sabes que está mucho mejor, que volvió a su familia o está con una familia adoptiva que lo ama, lo quiere. Todo eso es como que a vos te llena el alma, pero es un duelo, hay que pasarlo", profundiza.

Este duelo es necesario también para que los hijos más pequeños no sientan la ausencia. En casa hablan del bebé para recordarlo y siempre que sea posible tienen contacto con la familia nueva. Como menciona Belén, las familias han sido muy generosas y han tenido la delicadeza de contarles cómo está el bebé.

Hace un mes se fue el último bebé. Aún continúan en duelo, pero siempre abiertos al diálogo con sus hijos y con el programa para recibir nuevos niños.

Con la oración y el amor familiar, los Chaki acompañan a los bebés en este proceso.

Con la oración y el amor familiar, los Chaki acompañan a los bebés en este proceso.

"En estos 4 años hemos quedado llenos de risas, de situaciones tan bellas que hemos vivido con los bebés que han estado en casa, que es el día de hoy que nos acordamos cómo era, cómo se reía o cuándo empezó a caminar. Vos pensás que das y es al revés, terminas recibiendo. Es una retroalimentación de amor maravillosa", comentan.

La oración acompaña a la familia en todo momento: "Estamos totalmente convencidos de que el Señor no se deja ganar en generosidad y uno piensa que está entregando un poquito de tiempo de amor y él te rebalsa con más amor, con más tiempo, con más bondad", concluye.

En pocas palabras

  • Familia de acogida: Una pareja de Mendoza es hogar temporal para niños que necesitan un lugar.
  • Dádiva y servicio: Decidieron formar una familia numerosa y luego abrir su hogar a niños de acogida.
  • Amor incondicional: Afrontan el desafío de dar y recibir amor, integrando a los niños como uno más.
Resumen generado por Thinkindot AI

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