Lo que comenzó como una apuesta para impulsar la pesca y la acuicultura terminó convirtiéndose en uno de los mayores problemas ambientales de Australia.
Hace más de 60 años se escaparon de un criadero en Australia y hoy es una de las peores especies invasoras del país
Este animal fue introducido para impulsar la pesca en Australia, sin embargo, se convirtió en una plaga invasora que hoy diezma la fauna nativa y la vegetación acuática.
La historia de este animal en el río Murray-Darling es un ejemplo de cómo una introducción con fines económicos puede tener consecuencias inesperadas que persiste más de medio siglo después.
¿Cómo este pez llegó a convertirse en una amenaza para Australia?
La carpa europea (Cyprinus carpio) fue introducida al país durante el siglo XIX, pero fue una nueva variedad criada para producción comercial la que, tras escapar de criaderos en la década de 1960, colonizó rápidamente la cuenca del río Murray-Darling. Hoy es considerada una de las especies invasoras de agua dulce más dañinas del país.
La expansión fue explosiva. Las inundaciones de mediados de la década de 1970 ayudaron a que los peces se dispersaran por cientos de kilómetros de ríos, lagunas y humedales. En pocas décadas, la carpa pasó de ser una especie introducida a convertirse en el pez dominante en gran parte del sistema Murray-Darling, la cuenca fluvial más extensa de Australia.
¿Por qué este pez es un peligro para Australia?
El problema está en su forma de alimentarse. Este animal remueve el fondo de los ríos para buscar insectos, moluscos y materia orgánica, levantando sedimentos que enturbian el agua. Ese proceso reduce la penetración de la luz, dificulta el crecimiento de plantas acuáticas y degrada el hábitat de numerosas especies nativas. Además, la pérdida de vegetación deja a huevos y peces jóvenes con menos refugios frente a los depredadores.
El impacto ecológico también alcanza a aves acuáticas, anfibios y humedales que dependen de aguas claras y vegetación sumergida. La degradación de estos ambientes se suma a otros problemas históricos de la cuenca, como la regulación de los ríos, la sequía y la extracción de agua para la agricultura, lo que dificulta aún más la recuperación de los ecosistemas nativos.
Durante décadas, Australia intentó controlar la invasión mediante pesca intensiva, barreras y programas de monitoreo. También investigó el uso de un herpesvirus específico para reducir las poblaciones de carpa, aunque su liberación aún no se concretó debido a los estudios sobre sus posibles efectos ambientales y sociales.






