Historias

"Pesaba 35 kilos": engordaron a su hija de 3 años para hacerse virales y fueron acusados de abuso

En reiteradas ocasiones, la niña les rogaba que frenaran y que no le sirvieran más, pero los adultos continuaban llenándole el plato

Un hecho indignante vuelve a poner en el foco el límite que se cruza en las redes sociales en busca de seguidores. La desgarradora historia ocurrió en el año 2020 en China y tiene como protagonista a Peiqi, una niña que con tan solo 3 años llegó a pesar 35 kilos, luego de que sus padres la sometieran a un régimen extremo de comida solo para grabar videos virales.

Los padres descubrieron el fenómeno del mukbang, una tendencia muy popular en plataformas de internet que consiste en mostrar a personas comiendo platos gigantescos frente a la cámara— y convirtieron la alimentación de su propia hija en un espectáculo digital.

Cerca de llegar a los 50 kilos

Comidas rápidas, frituras, hamburguesas, fideos instantáneos y gaseosas pasaron a ser el menú diario de la pequeña. En las imágenes transmitidas en vivo se podía observar un detalle estremecedor: en reiteradas ocasiones, la hija les rogaba que frenaran y que no le sirvieran más, pero los adultos continuaban llenándole el plato mientras festejaban que muy pronto alcanzaría la barrera de los 50 kilos.

Ante el evidente deterioro de la salud de la niña, la comunidad virtual reaccionó de manera inmediata. Miles de usuarios denunciaron la cuenta e inundaron de críticas a los padres. Aunque intentaron defenderse argumentando que la niña simplemente poseía un "gran apetito" natural y que solo grababan "por diversión", la presión del público fue implacable.

Las probables consecuencias en la salud de la niña

En su momento, especialistas médicos alzaron la voz y advirtieron sobre las graves secuelas físicas y psicológicas que esta situación le provocará a la pequeña, desde afecciones cardíacas hasta diabetes infantil. Finalmente, tras la ola masiva de reportes, las plataformas procedieron al cierre definitivo del canal.

La historia encendió las alarmas y derivó en acusaciones directas por abuso e infracción a la protección de menores, sentando un precedente clave sobre los peligros de usar a un hijo como una herramienta de monetización en el mundo digital.

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