Levantarse de la cama con un “uff”, sentir rigidez al subir al auto o dolor al agacharse no siempre es una cuestión de edad. Según especialistas en medicina deportiva, puede ser una señal temprana de que tu movilidad está deteriorándose, incluso si hacés ejercicio con regularidad.
Sentís rigidez al levantarte: la señal de que tu movilidad necesita más que ejercicio y fitness
La movilidad es clave para la salud y bienestar después de los 30. Por qué el ejercicio tradicional no alcanza y qué hacer desde hoy

Cuidar tu movilidad, incluso si hacés ejercicio con regularidad, es lo que recomiendan los especialistas.
En los últimos años, médicos y fisioterapeutas advierten que entrenar fuerza o cardio no garantiza una buena calidad de movimiento. Y eso impacta directamente en la salud y bienestar a largo plazo.
La doctora Miho Tanaka, cirujana en medicina deportiva del Massachusetts General Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard, señala que una buena movilidad está asociada con menores tasas de enfermedades cardiovasculares, cáncer, demencia y depresión.
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“No se trata solo de verse en forma. Si queremos mantenernos activos con el paso del tiempo, la movilidad debe entrenarse de manera consciente”, explica.
Movilidad, ejercicio y fitness: por qué no son lo mismo
Aunque suelen usarse como sinónimos, movilidad y flexibilidad no son lo mismo. La flexibilidad es la capacidad de un músculo para estirarse. La movilidad, en cambio, implica fuerza, control y coordinación entre músculos, articulaciones y tejidos.
Jessica Valant, fisioterapeuta e instructora de Pilates, lo resume así: “Los ejercicios de movilidad fortalecen mientras amplían el rango de movimiento. Eso es lo que permite seguir siendo funcional con los años”.
Cuando esta red falla, tareas simples —atarse los zapatos, levantar peso o girar el torso— empiezan a doler. Incluso personas activas pueden perder movilidad en zonas poco entrenadas, como caderas, hombros o columna.
Salud y bienestar: las señales de alerta que no conviene ignorar
A partir de los 30 años, músculos y tendones pierden colágeno de forma natural. Sin entrenamiento específico, esto genera rigidez, dolor articular y mayor riesgo de lesiones.
Dos señales frecuentes:
- Dolor o rigidez sin haber hecho esfuerzo intenso (espalda, rodillas, caderas).
- Inflamación o molestias prolongadas tras volver a practicar deporte.
El doctor Corey Simon, cirujano ortopédico de la Universidad de Duke, recomienda actuar antes del dolor. “No necesitás un gimnasio: caminar a diario, levantarte seguido de la silla o hacer ejercicios con el propio peso ya marca una diferencia”.
Tai chi, yoga y rutinas breves de movilidad para caderas y columna son opciones respaldadas por especialistas. Sumar solo 10 minutos diarios de movilidad puede cambiar cómo te movés, cómo dormís y cómo vivís.
Fuente: AP News.