Una isla de América Latina alberga un ecosistema marcado por especies adaptadas a un ambiente seco y extremo. Durante décadas, sin embargo, la presión de animales introducidos por el ser humano alteró su vegetación y dificultó la recuperación natural del bosque.
Sacaron las cabras de una isla de América Latina para recuperar el bosque: 15 años después, volvieron los árboles
La recuperación del bosque nativo esta isla, tras la eliminación de cabras, revela un proceso de regeneración de 15 años que aún deja un tercio de las especies de árboles sin volver a establecerse.

Ahora, una investigación que siguió el proceso de esta isla durante 15 años muestra hasta dónde puede llegar la naturaleza cuando desaparece una de sus principales amenazas, pero también cuánto tiempo puede necesitar para recuperar su diversidad.
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El lugar es Bonaire, una isla del Caribe neerlandés donde las cabras introducidas durante la colonización europea se convirtieron en uno de los principales factores de presión sobre la vegetación. Estos animales se alimentan de brotes y otras partes de las plantas, reduciendo la capacidad de los árboles y cactus de crecer y reproducirse. El sobrepastoreo también dejó una huella persistente sobre los bosques secos de la isla.
Para estudiar qué ocurre cuando los herbívoros dejan de acceder a estas áreas de la isla, un equipo internacional de investigadores realizó un experimento de largo plazo. El trabajo comparó 14 pares de parcelas, de unos 9 por 9 metros: una parcela permaneció protegida mediante cercas y la otra quedó expuesta a los herbívoros. Las estructuras fueron instaladas entre 2007 y 2008 y la vegetación de este territorio de América Latina fue evaluada nuevamente después de ocho y 15 años.
¿Cuáles fueron los resultados de esta investigación?
Los resultados muestran que el bosque comenzó a recuperarse, aunque el proceso fue mucho más lento de lo que podría sugerir el simple crecimiento de nuevos árboles. De las 60 especies de árboles nativas identificadas en los bosques secos de Bonaire, solo 22 lograron establecerse naturalmente dentro de las parcelas protegidas después de 15 años. En otro experimento, realizado cuatro años después de comenzar la eliminación de cabras a escala del paisaje, se registraron 16 especies en proceso de regeneración.
La investigación también encontró que la cantidad de plántulas aumentó cuando se redujo la presión de los herbívoros. Sin embargo, el crecimiento de árboles jóvenes y adultos necesitó mucho más tiempo, los cambios significativos en estas etapas recién fueron evidentes después de 15 años de exclusión.
El estudio revela que el bosque puede comenzar a recuperarse relativamente rápido, pero recuperar su diversidad original es mucho más difícil. Los investigadores señalan que la falta de semillas y de dispersores puede limitar la llegada de nuevas especies, por lo que retirar las cabras no siempre alcanza para reconstruir por completo el ecosistema.
La experiencia de Bonaire también muestra que la restauración puede combinar distintas estrategias. Además del control de los herbívoros, los investigadores evaluaron la plantación de miles de árboles en sectores protegidos. Según el trabajo, estas acciones pueden ayudar especialmente a especies raras que tienen pocas posibilidades de regresar por sí solas.
En pocas palabras
- Restauración de bosque: Una isla latinoamericana recupera su vegetación tras 15 años sin cabras.
- Proceso lento: Solo 22 de 60 especies de árboles nativos se establecieron naturalmente.
- Estrategias mixtas: El control de herbívoros y la reforestación son clave para la recuperación.