El aislamiento no mejora solamente por la superposición de capas, obrando como una barrera, sino por lograr un mejor cierre y ajuste de los tapabocas sobre el rostro, eliminando espacios abiertos.
El informe difundido en febrero pasado por los CDC, y publicados por revistas especializadas, como la Jama Internal Medicine, establecen una efectividad máxima del 95 % con el uso de barbijos con doble capa de protección o de una mascarilla descartable de polipropileno debajo de una de tela.
Los ensayos arrojaron datos que indican que en un ambiente dónde todos alrededor están haciendo lo mismo, el riesgo de transmitir Covid-19 es de un 5 % es decir, que la protección será de un 95 %. Pero, si se trata de dos personas, y un solo individuo utiliza la doble protección, el riesgo aumenta un 15 %, tocando el 80 % de protección. Finalmente, si entre dos personas una no utiliza protección y la otra tiene una mascarilla quirúrgica de polipropileno únicamente, el riesgo de transmisión será del 60 %.
Qué tipos de barbijos recomiendan
Los especialistas estadounidenses resaltaron que el uso de dos barbijos descartables no traerá mayor efectividad y que los barbijos KN95, es decir, los quirúrgicos, no precisan refuerzo de ningún tipo por encima o por debajo. El objetivo de utilizar un barbijo descartable junto con uno de tela es el de mejorar su ajuste para evitar filtraciones de aire de afuera.
También es importante elegir las mascarillas que tienen una pequeña tira de metal en la nariz ya que esta, al ser ajustada en torno a la cara, ayuda a que el aire no entre ni salga por la parte de arriba del barbijo. Es importante que no haya brechas cercanas a los ojos o a los costados de la máscara de protección para que el aire no fluya y que se cubra tanto la boca como la nariz.
Finalmente, el organismo no recomienda utilizar telas que dificulten la respiración, como el vinilo, que tengan válvulas de exhalación (ya que permiten que las partículas de virus escapen) o que sean del tipo KN95, porque estos deben ser destinados únicamente a trabajadores de la salud. Tampoco alienta el uso de las "caretas" de plástico por falta de investigaciones sobre su efectividad y recuerda que las bufandas, los pañuelos, las máscaras de esquí o los pasamontañas no son sustitutos fiables del barbijo.