ver más
Reciclaje

Quien tiene lápices de colores viejos en casa, tiene un tesoro: para qué sirven

Si tienes en casa lápices de colores gastados y no sabes qué hacer con ellos, no los tires. Tienes un tesoro que puede en objetos útiles para el hogar

El reciclaje permite darles una segunda vida mediante técnicas fáciles y caseras. La idea es simple: reutilizar para crear algo nuevo, funcional y estéticamente atractivo.

Quien tiene lápices de colores viejos tiene un tesoro: cómo reutilizarlos

Tener lápices de colores viejos en casa puede ser un verdadero tesoro del reciclaje porque representan una materia prima colorida, versátil y prácticamente gratuita para crear nuevos objetos útiles o decorativos, en lugar de generar residuos. Aunque estén gastados, rotos o demasiado cortos para usar cómodamente, esos lápices aún tienen valor creativo y ambiental.

Como reciclar lápices de colores viejos y rotos (1).jpg

Reciclar lápices de colores no solo evita que terminen en la basura, sino que reduce el desperdicio de madera, pigmentos y plásticos, materiales que pueden tardar décadas en degradarse. Convertirlos en nuevos objetos también reduce la necesidad de comprar nuevos productos, contribuyendo a una economía más circular.

¿Qué se puede hacer con lápices de colores reciclados?

La lista de posibilidades es enorme, y muchas de ellas se pueden hacer en casa:

Cuadros y murales decorativos: Usando lápices cortados en distintos tamaños, puedes armar mosaicos de colores o collages tridimensionales sobre bastidores. Una excelente actividad para hacer con chicos o como decoración original.

Portalápices: reciclando lápices viejos, puedes construir una porta lápices genial.

Como reciclar lápices de colores viejos y rotos.jpg

Soportes para celular o marcos de fotos: Pegando los lápices en forma geométrica, se pueden diseñar bases para sostener celulares, marcos para fotos o hasta portalápices.

Muebles reciclados: Artistas y diseñadores han creado desde taburetes hasta mesas utilizando cientos de lápices gastados unidos con resina. Una verdadera muestra de arte funcional.

Esta idea no solo es ecológica, sino también educativa y terapéutica. Muchas escuelas ya incluyen proyectos de reciclaje de lápices en sus programas para concientizar sobre el cuidado del medio ambiente, fomentar la creatividad y desarrollar habilidades manuales.

Además, permite hablar de temas como el consumo responsable, el valor de los materiales y la importancia de reutilizar antes de desechar.

MÁS LEÍDAS