Si la puerta de la casa se seca o se desgasta, se puede solucionar buscando algún truco o procedimiento casero. Las puertas naturalmente se van gastando, sobre todo las puertas de madera o materiales porosos de este tipo.
Qué puedo hacer si la puerta de madera de mi casa está seca y carcomida
Con la sequedad del ambiente, la humedad y la antigüedad, la puerta de la casa se puede secar o gastar

Cómo se puede recuperar una puerta dañada.
Por ejemplo, la puerta exterior de mi casa que da a la calle tiene la parte de abajo supergastada y reseca. Esto es natural en materiales como la madera, pero se puede evitar o revertir.
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¿Por qué una puerta se puede secar o pudrir?
Existen varias razones por las que una puerta se puede gastar o carcomer. La madera es un material vivo que responde o reacciona a los factores externos.
La humedad genera hinchazón y deformación en la puerta. Cuando esto pasa, la puerta se traba, no cierra y se rompe.
El desgaste por un uso diario, por golpes o por la sequedad, genera grietas y astillas en la madera. Aunque una puerta también puede tener daños en la bisagra, la pintura y los acabados.
Los factores externos que más pueden dañar la estructura general de la puerta son los biológicos, como hongos por humedad o termitas que comen el material.
Para evitar estos problemas en las puertas de la casa, se pueden tomar algunas medidas preventivas.
Si limpiamos la puerta regularmente, si aplicamos selladores o barnices para cuidar la cubierta, si lubricamos las bisagras y controlamos la humedad, podemos alargar la vida de la puerta.
Si la puerta está muy rota, muy húmeda, gastada o comida por alguna plaga, por seguridad conviene cambiarla o buscar ayuda de un carpintero profesional.
Para tratar la humedad del ambiente, se pueden colocar deshumidificadores en la casa para controlar y absorber en los días de lluvia. Si el problema es que la puerta está en contacto con el sol todo el día y se seca, se puede poner una pintura protectora.
Paso a paso: cómo recuperar una puerta de madera vieja o gastada
Dependiendo de la zona de la puerta que esté gastada, puedes realizar este truco o procedimiento en los lugares dañados y no necesariamente en la puerta completa. Si puedes retirar la puerta, mucho mejor.
- Para comenzar con el truco, lija la puerta con suavidad, a mano o con lijadora. Para retirar punturas viejas o gastadas, conviene usar un abrasivo para madera que no dañe el material.
- Coloca masilla en los huecos o desperfectos de la puerta. Existen masillas de madera que funcionan muy bien.
- Limpia la puerta para eliminar el polvo de la lija y aspira la tierra.
- Antes de barnizar, coloca un producto sellante o realiza una imprimación. Este paso es importante para que la pintura se fije bien.
- Pinta la puerta con esmalte, pintura o barniz usando un rodillo.