“Necesitamos un periodismo prestigioso y creíble para que la gente pueda distinguir claramente entre una noticia falsa que circula en las redes sin haber sido chequeada y la verdadera noticia, que se origina en un medio de comunicación prestigioso por los hombres y mujeres que lo integran y por la marca”.
Siempre atento al desarrollo de la actividad periodística, el gobernador Alfredo Cornejo (56) sintetizó así su pensamiento acerca de la transformación de Diario UNO 100% digital y de una evolución que es global como consecuencia de la multiplicidad de pantallas que forman parte de nuestras vidas.
Prestigio es la palabra que más repite el primer mandatario durante la entrevista en su despacho en el Barrio Cívico. Prestigio para difundir y distribuir noticias en tiempo real, y también para que estas sean veraces y creíbles, lo que indudablemente redundará en el aumento de la cantidad de lectores y de auspiciantes como círculo virtuoso que describe minuciosamente.
–Una de las claves es quién es el que lee y quién está dispuesto a pagar por las noticias. Ese es el futuro de los online. De hecho, el New York Times cobra por sus notas principales y contenidos especializados, algo que otros diarios ya hacen en el país.
–¿Qué contenidos interesan a quienes, como usted, toman decisiones sensibles para la sociedad?
–Estoy convencido, en medio de este proceso evolutivo, de que los medios especializados en temas de interés ciudadano serán los que tengan más entradas y mayores chances de conseguir auspiciantes genuinos.
–¿Qué otra cualidad debe reunir un diario 100% digital en esta época de fake news?
–La credibilidad. Hoy las noticias falsas deterioran el periodismo político o de asuntos públicos. En Estados Unidos eso es todo un problema y no tanto en la Argentina. Sin embargo, son muy delicadas y perjudiciales esas polémicas que se montan sobre la base de noticias frente a las cuales decimos: ‘¿Quién dijo eso?’, y vemos que nadie lo dijo. Y eso circula, y es dañino… La credibilidad y el prestigio también resultan indispensables hacia el objetivo de captar inversiones publicitarias.
Cornejo mira de reojo el celular. Lo toma unos segundos y lo deja a un lado, pero no del todo, porque sigue atento. Y como él, millones en todo el planeta, día y noche. Todo el tiempo. Y eso es presente y futuro al mismo tiempo.
–Hasta los nostálgicos hemos ido cambiando la manera de informarnos –admite el gobernador–. Al levantarme lo primero que hago es preparar el mate y leer algo del diario en papel, algún contenido específico, como una opinión, porque leo mucho a través del teléfono.
El diario impreso le trae recuerdos de la infancia y de la juventud, de los primeros años de militancia política, de las primeras lecturas de diarios nacionales… y también de Carlos Cornejo, el padre, fallecido hace casi un mes a los 84 años. “Mi padre fue docente y empleado judicial…”, evoca el gobernador mientras lucha contra un recuerdo que está a punto de doblegarlo, “…él compraba el diario religiosamente todos los días, después lo hizo solo los domingos hasta que volvió a la costumbre de hacerlo cada mañana”. Cornejo sigue y relata que para él, como para millones en el mundo, todo comenzó a cambiar con la aparición de internet. “Llegué a recortar algunas notas de diarios nacionales; bueno, aún hoy mi esposa (Lucía Panocchia) lo hace y guarda pilas y pilas de notas…”, bromea.
–¿Qué más necesita la sociedad aparte de un periodismo prestigioso?
–Autoridad política: gobernantes que ejerzan la autoridad de la misma forma en que necesitamos una Policía con prestigio y un Poder Judicial prestigioso que ordene la convivencia social y administre los conflictos que hay en una sociedad. Del mismo modo, necesitamos un periodismo prestigioso y creíble para que la gente pueda distinguir entre una noticia que circula en las redes sin haber sido chequeada y otra que se origina en un medio de comunicación prestigioso.
–Mendoza crece en el mundo de las industrias tecnológicas, ¿qué puede aportarle a la creatividad digital necesaria en estos momentos?
–Mendoza tiene buen recurso humano en materia de desarrollo tecnológico. De hecho, cualquiera puede poner un online, pero no cualquiera puede tener el prestigio para ganar lectores y anunciantes a través de un diario digital 100%. Hoy la lucha es por el prestigio, uno de los pilares de la democracia.
