Al llorar o transpirar seguro habrás notado que ambos líquidos tienen una particularidad y es que tienen un gusto salado a diferencia de la saliva. ¿Te has preguntado alguna vez a qué se debe ese gusto a sal? Te contamos qué hay detrás de esta gran curiosidad del cuerpo humano.
Si bien las lágrimas sirven como protección ocular, el sudor se ocupa de regular la temperatura corporal y los mocos son una defensa inmunológica, todas tienen un componente salado. En cambio, la función principal de la saliva que no tiene ese gusto, busca proteger la salud bucal. Sin embargo, es improtante entender bien qué es lo que hay detrás de estas curiosidades.
¿Por qué las lágrimas, el sudor y los mocos son salados, pero la saliva no?
Cuando lloramos y derramamos lágrimas, estas caen por la cara y llegan a la boca, cuando esto ocurre podemos notar su sabor salado debido a su composición bioquímica: una alta concentración de electrolitos de cloruro y sodio disueltos en agua, acompañados de proteínas, enzimas e incluso restos de fármacos.
Es decir, el sabor salado de las lágrimas se debe a los electrolitos que contienen. Además, su compleja composición permite mantener los ojos húmedos, limpios y protegidos más allá de expresar una emoción corporal y sentimental.
El sudor sin embargo, tiene agua en un 99% y cloruro de sodio para el mantenimiento del equilibrio interno estable y constante. Cuando sudamos en un día caluroso o durante un ejercicio físico intenso, el tiempo para reabsorber la sal disminuye, lo que lleva a un sudor más rico en electrolitos, es decir, más salado.
Por otro lado, los mocos contienen cloruro y sodio, los ingredientes de la sal para crear una barrera física que atrapa partículas, microorganismos y elementos contaminantes. Su salinidad también ayuda al movimiento del moco, por eso el agua de mar produce descongestión nasal.
¿Y qué tiene de diferente la saliva? Pues en este caso, la saliva es un líquido estéril compuesto por agua y moléculas orgánicas e inorgánicas para saborear los alimentos, proteger de las caries y mantener un pH.
Si la saliva tuviera gusto a sal impediría la proliferación de la placa bacteriana necesaria para el cuidado de la boca y podría alterar el sabor de los alimentos.
En pocas palabras
- Salinidad corporal: las lágrimas y el sudor son salados por su alta concentración de electrolitos como cloruro y sodio.
- Función vital: estos fluidos ayudan a regular la temperatura corporal, proteger los ojos y actuar como defensa inmunológica.
- Diferencia con saliva: la saliva, que no es salada, cumple funciones de protección bucal, lubricación y ayuda a saborear los alimentos.






