Historias

¿Por qué era imposible escapar de la cárcel del Fin del Mundo y cuál fue la razón de su cierre?

La reconocida cárcel de Ushuaia en Tierra del Fuego funcionó durante años como presidio hasta que en 1947 se cerró

Editado por Isabella Brosio
brosio.isabella@diariouno.com.ar

La famosa cárcel del sur del país, que hoy se puede visitar en un recorrido por Ushuaia, se creó hace varios años producto de una necesidad política, geográfica y nacional. Con el paso de los años, esta cárcel fueguina alojó a muchísimos presos, con diferentes tipos de delitos, personalidades y penas.

Un detalle interesante de esta cárcel de Tierra del Fuego es que, aunque se intentara, escapar era imposible e incluso algunos presos que probaron salir tuvieron que regresar buscando nuevamente refugio. Te explico cómo nació el presidio del fin del mundo, por qué nadie lograba escapar y cuál fue la razón para cerrarlo.

El presidio está ubicado en Ushuaia, Tierra del Fuego.

¿Cuál es la historia de la cárcel del Fin del Mundo en Tierra del Fuego?

La cárcel del Fin del Mundo o el presidio de Ushuaia en Tierra del Fuego tiene una historia muy particular. En 1902 se decidió construir este presidio con múltiples pabellones en el sur del país como parte de un sistema de colonias penales.

El gobierno argentino necesitaba asentar soberanía en los diferentes puntos del territorio y sobre todo en el extremo sur, y una forma de hacerlo era construir penales.

En 1947 la cárcel dejó de funcionar.

Esta cárcel se construyó con el fin de albergar delincuentes reincidentes y presos políticos. Contaba con 5 pabellones y más de 600 presos en 386 celdas que construyeron con sus manos la famosa red del Tren del Fin del Mundo y el edificio penal.

Los presos fueron una pieza clave para el desarrollo y construcción de lo que hoy es la capital de Tierra del Fuego. Trabajaban diariamente cortando leña, extrayendo canteras y realizaban obras públicas. Quienes trabajaban recibían un pequeño salario, mientras que los que rompían las reglas sufrían castigos.

¿Por qué no se podía escapar de la cárcel del Fin del Mundo?

Escapar de la cárcel del Fin del Mundo era prácticamente imposible, pero no porque no se pudiera salir literalmente del penal, sino por lo que pasaba fuera de él.

La cárcel estaba y está aún rodeada por el mar helado del canal de Beagle, por montañas nevadas y por bosques subantárticos impenetrables y con temperaturas extremas. Los presos que intentaban escapar morían por las condiciones del exterior o regresaban a la cárcel para buscar refugio tras su escape.

Hoy el antiguo presidio funciona como museo histórico.

En 1947, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, la cárcel cerró definitivamente por un decreto presidencial. La decisión se tomó considerando las condiciones inhumanas, los castigos y el hacinamiento dentro del establecimiento.

Hoy la cárcel del Fin del Mundo funciona como un museo que se puede visitar y explorar todos los días de 10 a 20 h.

En él aún se conservan partes de pabellones intactos, se ha incorporado parte de la historia de la ciudad y la provincia y se pueden recordar a los presos más emblemáticos, como "El petiso orejudo", considerado el primer asesino serial de la historia argentina, Simón Radowitzky y Mateo Banks, quien asesinó a ocho miembros de su familia.

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