¿Un bodegón que te haga sentir como en un galpón abandonado? Este lugar lo consigue de maravilla: genial para cenas que se saborean despacio mientras mirás lo que hay a tu alrededor. El truco está en su diseño, tanto interior como exterior, que no para de llamar la atención a los amantes de la gastronomía que lo visitan.
Parece un galpón abandonado pero es uno de los bodegones más buscados
Este bodegón no sólo tiene una carta variada sino también un aspecto llamativo

La vista que tiene el bodegón en su interior.
En este bodegón no te vas a sentir como el restaurante más fino de todo Buenos Aires. Todo lo contrario, el golpe de efecto es el contrario gracias a que tiene una mística particular y una decoración tan particular que lo hace parecer un galpón abandonado, pero sin sentir incomodidad o asco del lugar. Todo fantasía.
El bodegón tiene una pinta de galpón abandonado, pero es todo lo contrario.
El bodegón que parece un galpón
El bodegón está ubicado en calle Almirante Brown 449, en la localidad de Quilmes, en las afueras de Buenos Aires. Compuesto mayormente por chapas, metales y herramientas viejas, genera un ambiente particular. El aroma de la gastronomía te envuelve, convirtiendo cada comida en una fiesta nostálgica que une a la gente.
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Con platos que tienen precios desde los $11.000 hasta los $35.000, en su variada carta tienen de todo: pastas, milanesas, pescado, guarniciones, ensaladas y claro que bebidas y postres para cerrar una jornada gastronómica perfecta.
Las milanesas son uno de los fuertes en este bodegón.
Cortes que bailan en el fuego, milanesas crujientes con montañas de papas, ofertas que multiplican la diversión para grupos enteros. Nadie levanta la mano pidiendo más; todos se van saciados de este bodegón.
Barullo no es un bodegón cualquiera: es el epicentro de lo auténtico y la simpleza en su gloria pura y el bolsillo en total armonía. ¿Antojo de Argentina real, sin filtros ni sobrecargos? Bueno, entonces este es el lugar ideal en las afueras de Buenos Aires.