Un reciente descubrimiento arqueológico en la ciudad de York reveló detalles sobre las costumbres funerarias de la élite. Los cuerpos de dos bebés pertenecientes al Imperio Romano yacían envueltos en telas teñidas de púrpura de Tiro, un pigmento textil que superaba ampliamente el valor del oro en la antigüedad.
Descubren a dos bebés del Imperio Romano enterrados con algo más valioso que el oro
Dos pequeños sepultados en la antigua York recibieron un tratamiento fúnebre con hilos dorados y un tinte exótico sumamente costoso
Los restos aparecieron dentro de ataúdes cubiertos con yeso líquido, una técnica particular que preservó la forma de las prendas originales.
Los investigadores de la Universidad de York analizaron los moldes de yeso depositados en el York Museums Trust. Este procedimiento mortuorio capturó la silueta exacta de los tejidos antes de su descomposición.
Las familias adineradas de la época pagaban por este tipo de entierro, costoso y exclusivo, que incluía resinas importadas desde el Mediterráneo y la península arábiga.
Más caro que el oro
El análisis químico confirmó la presencia de la sustancia en dos tumbas del siglo III o IV después de Cristo. Uno de los niños estaba envuelto en un manto con flecos y una segunda tela tejida con hilos finos.
La producción de este tinte requería la recolección de miles de caracoles marinos para obtener apenas unos gramos de colorante, situación que limitaba su uso legal mediante leyes estrictas.
Los hallazgos modifican las teorías previas de la arqueología sobre el trato hacia los menores fallecidos en el mundo romano. La alta mortalidad infantil de la época coexistía con restricciones legales para el luto público de los recién nacidos.
La presencia de estos elementos ratifica el acceso de los habitantes locales a bienes de lujo provenientes de los confines imperiales, algo que no había sido registrado hasta ahora. Los expertos señalaron la relevancia de los infantes en la estructura social de la región británica.





