Las legumbres son alimentos vegetales que se obtienen de una vaina. Básicamente, son las semillas secas de dichas vainas que crecen en plantas de leguminosas.
No solo son alimentos versátiles y fáciles de preparar, también son muy sabrosos y su nivel nutricional es muy alto. Legumbres como los porotos, las lentejas, los garbanzos, la soja y las habas contienen proteína vegetal, fibra, minerales y vitaminas.
Antes de cocinar este tipo de alimentos, hay que remojarlos en agua fría durante toda la noche. Este paso es fundamental para rehidratar las legumbres, eliminar antinutrientes y acelerar la cocción.
Cuando las hervimos luego del remojo, se suele formar una capa de espuma blanca en la superficie del agua de cocción, que siempre sacamos o descartamos. Esta espuma se puede usar para cocinar diferentes cosas.
¿Para qué se usa la espuma del agua de legumbres?
No hay que tirar esta espuma y tampoco hay que tirar el agua de cocción. La espuma de las lentejas, garbanzos y todas las legumbres se forma durante el hervor.
Esta espuma blanca y espesa que aparece en el agua también recibe el nombre de aquafaba. Esta sustancia está formada por almidones, proteínas y saponinas, compuestos naturales que forman una espuma jabonosa.
La aquafaba se puede usar en algunas recetas veganas como reemplazo del huevo, ya que, al batir, esta espuma duplica el volumen y se produce una mezcla esponjosa. Muchas recetas de pastelería, como bizcochuelos o merengues, se esponjan y baten con espuma de legumbres como reemplazo de huevo.
También se puede usar esta sustancia para elaborar mayonesas veganas, donde las proteínas de la espuma actúan como emulsionante.
Este descubrimiento en cocina es clave para mejorar y favorecer recetas sin huevo. Fue el francés Joël Roessel quien notó que la espuma del agua de las legumbres imitaba las propiedades del huevo.
¿Y con el agua de cocción de las legumbres qué puedo hacer?
Con el agua que te sobra después de cocinar garbanzos y otras legumbres, se puede realizar un fertilizante natural de plantas.
Solo hay que dejar que el agua se enfríe por completo y añadirla en pequeñas dosis a la tierra de tus plantas de interior o a las especies del jardín.







