Platos de invierno

Para combatir el frío: los clásicos porteños para comer puchero, guisos, locro y carbonada

En días donde el intenso frío castiga, vienen bien los comidas sustanciosas: los clásicos porteños para comer puchero, guisos, locro y carbonada

Por UNO

El intenso frío a causa de la ola polar que afecta a toda la Argentina es necesario combatirlo con abrigos, pero también con comidas que le aporten calor al cuerpo. Lo realmente reconfortante es poner en la mesa un plato sustancioso y humeante como un guiso o un buen puchero que preparan los clásicos bodegones porteños.

Por supuesto que hay platos para todos los gustos para saborear y combatir el intenso frío de estos días. Un puchero, un guiso de lentejas, locro y carbonada, serán bienvenidos para hacerle frente a las bajas temperaturas. Y para concretar esa aventura, hay varios bodegones porteños donde se puede cumplir con ese ritual de invierno.

Puchero en El Globo

El puchero se prepara en una olla grande. El Globo es un emblemático restaurante que se encuentra en pleno barrio de Monserrat. Por las exquisiteses que pone sobre la mesa tiene alma de bodegón y cuenta con mobiliario de época. Desde 1908 se convirtió en un clásico porteño para comer uno de los mejores pucheros del país.

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El puchero de El Globo está preparado con tres tipos de carne: gallina, vaca y cerdo. Es el segundo restaurante más antiguo de Buenos Aires, en donde el plato más pedido por el 99 % de los comensales en el invierno es justamente el puchero de tres carnes, que tiene una particularidad: la carne se sirve por separado de las verduras y legumbres.

El Globo tiene una carta muy amplia, para todos los gustos, y aunque los platos se nutren de la pesca y los frutos de mar, en los últimos años la parrilla tiene mayor presencia: ojo de bife, bife de chorizo, asado y parrillada.

Por supuesto que su plato estrella es el puchero, pero también el cochinillo entero o la pata de cordero son muy elegidos. El Globo abre sus puertas de lunes a domingo de 12 a 16 y de 20 a 24.

Locro en El Sanjuanino

El Sanjuanino es un clásico bodegón porteño ubicado en Recoleta y se encuentra abierto desde 1962. Posee una típica decoración gauchesca y se especializa en platos autóctonos. Su sencillo ambiente invita a probar el mejor locro de la ciudad, según la publicación internacional de gastronomía Tastle Atlas, que lo ubicó entre los mejores de la Ciudad de Buenos Aires.

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El bodegón El Sanjuanino tiene una carta acotada pero de excelente calidad. Por este pintoresco lugar han pasado muchos personajes ilustres, especialmente de nuestra cultura y el testimonio de esas visitan quedaron en cuadros, diplomas y fotos, que cuentan su historia, y entre ellos de destacan los cuadros de Molina Campos.

La particularidad de El Sanjuanino es que desde la llegada y durante todo el almuerzo se estará escuchando folclore argentino de fondo. Atiende a sus visitantes de martes a domingos al mediodía y a la noche.

Carbonada en El Federal

Este típico plato invernal se elabora en base a zapallo amarillo, anco y carne cortada en trozos. La carbonada se sirve en una cazuela o bien dentro del mismo zapallo. Se recomienda probarlo en El Federal, un bodegón porteño del barrio de San Telmo, que es bar histórico y se erige como un tesoro culinario, cautivando los paladares con autenticidad y tradición. Al elegir los clásicos, la carbonada es uno de los platos destacados, junto al asado y algunos guisos.

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Su ambiente amigable, con mesas de madera cuadradas y suelo en damero llama la atención de turistas extranjeros y locales. Este histórico bodegón cumplió 160 años de existencia, y atiende a sus clientes y turistas desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada.

Guiso de lentejas en La Morada

El guiso de lentejas de La Morada es una comida completa y sustanciosa que combina legumbres, verduras y carnes en una sola cocción. Su elaboración comienza con un sofrito de cebolla, ajo, pimiento y tomate, formando la base aromática del guiso.

Las lentejas, remojadas previamente como se acostumbra en la cocina casera, se incorporan a esa preparación previa, junto con chorizo, panceta y, en algunas versiones, carne de ternera o cerdo. La particularidad de este menú es que se cocina lentamente hasta que todo esté tierno y los sabores a pleno.

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En La Morada se pueden saborear comidas autóctonas (empanadas y guidos) y sus paredes están repletas de vitrinas con marcas, carteles antiguos y mucha memorabilia como los juguetitos que venían con el chocolatín Jack. De hecho, era común verlo a García Ferré almorzando en este típico bodegón porteño.

El ambiente tradicional y acogedor le aporta un toque nostálgico, con un trato personal y amigable. Entre sus guisos caseros se destaca, justamente, el de lentejas servido en cazuela de barro. Abre sus puertas de lunes a viernes de 10.30 a 15.30.

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