La obesidad es una enfermedad causada por un desequilibrio entre la ingesta de alimentos y el gasto energético. Por lo tanto, hay dos maneras de atacarla. Hasta ahora, diferentes fármacos con el Ozempic a la cabeza, pusieron el acento en la reducción del apetito. Ahora surgen los primeros pasos de un nuevo paradigma, enfocado en la otra pata de la ecuación: quemar calorías.
Nuevo medicamento para adelgazar: a diferencia del Ozempic quema calorías en lugar de quitar el hambre
Científicos de la Universidad de Oklahoma (EE.UU.) identificaron un nuevo mecanismo para combatir la obesidad que se diferencia del popular fármaco

Asoma una nueva droga para adelgazar diferente a Ozempic.
Un dato no menor es que la obesidad en Argentina es una enfermedad que afecta a 6 de cada 10 adultos.
El fin del "efecto rebote" y los efectos secundarios
La investigación, publicada en la revista Cell Reports, señala dos problemas principales de las drogas actuales (análogos de GLP-1):
Recomendadas
- Efectos adversos: muchos pacientes abandonan el tratamiento por náuseas y problemas gastrointestinales.
- Recuperación de peso: al dejar la medicación, el cuerpo compensa gastando menos energía, lo que genera un rápido efecto rebote.
Medicamento en proceso para adelgazar: ¿cómo funciona el nuevo fármaco?
El hallazgo se centra en la hormona FGF21, producida originalmente en el hígado. A diferencia de lo que se creía, esta hormona no actúa sobre el hipotálamo, sino sobre el rombencéfalo (la parte posterior del cerebro).
- El proceso: al activar este circuito cerebral, el organismo acelera la velocidad con la que quema calorías.
- La evidencia: en ensayos con ratones, la administración de FGF21 logró una pérdida de peso significativa y una mejora en los niveles de grasa en sangre (lípidos) sin que los sujetos dejaran de comer.
Esta hormona ya se está estudiando para tratar el hígado graso grave (MASH), una condición íntimamente ligada a la obesidad y la diabetes tipo 2.
El interés de la industria farmacéutica es total: buscan alternativas que logren la misma eficacia que las inyecciones actuales, pero eliminando el malestar gástrico. De confirmarse en humanos, el FGF21 abriría un nuevo paradigma donde la clave no es comer menos, sino que el cuerpo trabaje de forma más eficiente para eliminar el exceso de energía.