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¿Lo conocías?

Ni caminata, ni paseo: el juego mental de 10 minutos que agota y estimula a tu perro

Además de aportar múltiples beneficios, este juego fortalece el vínculo entre dueño y mascota. Todos los detalles, en la nota

Editado por Luciano Carluccio
carluccio.luciano@diariouno.com.ar

Muchos son los dueños que, cuando ven a su mascota con mucha energía, lo primero que hacen es agarrar la correa y salir a dar un paseo, algo que no está para nada mal. Sin embargo, a veces vuelve más cansado y excitado de lo que se fue. Para evitar esto, puedes recurrir a un sencillo y efectivo juego.

Más precisamente, este está basado en el olfato del perro, que logra cansarlo como una caminata y además lo estimula en múltiples sentidos.

perro, juego

Este juego estimula a tu perro en muchos aspectos.

El juego del olfato que aporta grandes beneficios para tu perro

La belleza de esta actividad es que no requiere inversión. Solo necesitas una ración de su alimento o snacks con un olor intenso. Lo primero que harás será distribuirlo en varios sectores, algunos a la vista y otros escondidos.

Luego, tu perro habrá entendido que hay alimento distribuido en toda la casa, y ahí comenzará a buscar. Como se dijo, esta actividad puede tener los beneficios que se muestran a continuación:

  • Reducción del cortisol: olfatear activa el sistema parasimpático, lo que reduce las hormonas del estrés.
  • Prevención del deterioro cognitivo: al igual que los humanos que hacen sudokus, un perro que enfrenta desafíos mentales mantiene su cerebro joven por más tiempo.
  • Control de la ansiedad: es ideal para días de lluvia o para perros senior que ya no pueden realizar grandes esfuerzos físicos.
mascota, perro

El sentido del olfato es uno de los más fuertes en tu mascota.

Además de estimular lo cognitivo de tu perro, este juego de tan solo diez minutos ayuda a fortalecer el vínculo entre mascota y dueño. ¿Estás listo para realizarlo?

El poder del olfato en las mascotas

Para un perro, olfatear no es solo un pasatiempo; es su forma de procesar el mundo. Mientras que los humanos dependemos de la vista, los canes tienen hasta 300 millones de receptores olfativos.

Justamente, el juego, conocido como sembrado de comida, aprovecha este instinto en su máxima expresión. Al obligar al animal a localizar premios escondidos, su cerebro debe trabajar a máxima potencia para filtrar olores, descartar direcciones y resolver el rompecabezas. Justamente, es este trabajo el que lo desgasta.

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