Por su color y textura: cómo saber si el pollo es fresco
El pollo es un alimento de origen animal, con alto contenido proteico y nutrientes esenciales. Este alimento es también muy versátil, llenador y rico, siempre que se lo consuma en buen estado y bien cocido.
Es una de las carnes que bajo ningún punto se puede comer cruda ni "a punto". Sea en la receta que sea, el pollo se tiene que cocer completamente.
Para saber si el pollo está en buen estado, hay que prestar atención a dos cosas importantes: el color y la textura. Un pollo nuevo tiene que ser rosado, con grasa blanca y una piel apenas húmeda.
La carne de pollo nueva y fresca es muy firme y se hunde apenas cuando introducimos un dedo. Además, el olor del pollo fresco es casi imperceptible y muy suave.
Casos en los que no deberías consumir el pollo
Una cosa es saber cuándo el pollo que compramos en la carnicería o el supermercado está fresco y en buen estado; otra muy diferente es aprender a detectar señales de que ese pollo está en mal estado o presenta alguna anomalía.
Los alimentos que consumimos tienen que responder sí o sí a una serie de reglamentos y códigos alimentarios para ser comercializados, pero muchas veces los problemas de contaminación y consumo inseguro se producen en casa, luego de comprar el alimento.
¿En qué casos no deberías consumir el pollo crudo o cocido que tienes en la heladera? Cuando han pasado demasiados días y el pollo sigue crudo o cocido en la heladera, no lo deberías consumir. No aguanta tanto tiempo en la heladera (de 2 a 3 días), aunque sí bastante en el freezer.
Una textura babosa, pegajosa o muy blanda en el pollo crudo es una mala señal. Así como un olor fuerte, agrio, similar al amoniaco. Estas señales indican que el pollo puede tener bacterias en desarrollo.
El color gris, verde o muy pálido también son malos indicadores. Nunca laves el pollo para intentar recuperarlo; esto no resuelve nada y dispersa las bacterias por la cocina.
Para congelar pollo se puede colocar cocinado en el freezer o crudo, y la descongelación se debe realizar de manera segura, en la heladera, nunca a temperatura ambiente y, en casos que se requiera rápido, en el microondas, pero con cuidado.






