Lavar los platos es, probablemente, una de las rutinas más repetitivas en cualquier casa. Se hace casi en piloto automático, sin embargo, un gesto tan simple como el modo en que dejamos escurrir los vasos puede transformar un hábito de higiene en un verdadero problema para la salud.
Ni boca arriba, ni boca abajo: el error al secar los vasos que llena tu cocina de bacterias
Con este error, tu vaso se contamina de gérmenes y bacterias en pocas horas, lo que representa un riesgo para tu cocina y la salud

Muchas son las personas que cometen este error sin darse cuenta.
Aunque en la típica charla de sobremesa se suela debatir si es mejor colocarlos con la abertura hacia arriba o hacia abajo, la ciencia doméstica advierte que la respuesta correcta esconde una trampa para la cocina en la que casi todos caemos.
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Secado de vasos: el error que todos cometen en la cocina
El error más frecuente en la cocina no está en la orientación del vaso, sino en la superficie donde se apoya. Dejar la vajilla directamente sobre el mármol de la mesada o sobre un repasador de tela es el camino directo para llenar tus cristales de bacterias.
Sucede que, al hacer esto, el borde superior genera un sellado casi hermético. Al no haber corriente de aire, el agua residual no puede evaporarse y queda atrapada en el interior, elevando la temperatura de la pieza.
En cuestión de pocas horas, el vaso donde vas a tomar agua u otra bebida se contamina, lo que explica ese clásico y desagradable "olor a humedad" o a encierro que a veces se siente al agarrarlos.
Dejar a los vasos boca arriba tampoco es la solución: el agua se estanca en el fondo, tarda el doble en secarse y aparecen esas molestas manchas blancas de cal.
Peor aún es apilarlos húmedos para ahorrar espacio en la alacena, ya que además de atrapar los gérmenes, el roce del vidrio termina rayando o rompiendo las piezas.
Cómo secar los vasos de forma segura
- Siempre en escurridor: los vasos deben ir boca abajo, pero suspendidos sobre las ranuras o la rejilla del secaplatos. Esa pequeña elevación es la clave para que el aire circule verticalmente y el agua corra por gravedad.
- Cuidado con los repasadores: usar paños de tela tradicionales para apoyar la vajilla es contraproducente. Las fibras retienen la humedad y suelen acumular bacterias de los usos anteriores.
- El truco para guardarlos: una vez que el vaso está 100% seco al tacto, el mejor método para ordenarlos adentro del mueble es colocarlos boca arriba. Así se garantiza que mantengan ventilación interna.