Nelson Márquez es una de esas personas que vivieron dos vidas. No hay una historia lineal, sino que su relato tiene momentos disruptivos y bisagras. A los 20 estudió abogacía, pasó por el Ejército en Uspallata y luego, cayó en situación de calle, como se suele decir. Lo perdió todo. De dormir en los troles y pasar toda la noche despierto en los cybers, hoy es operador de Contingencias Sociales y ayuda a personas que viven en la intemperie a pasar el invierno en los refugios que tiene la provincia.
Nelson vivió en la calle, durmió en los troles y hoy ayuda a las personas sin techo a cambiar sus vidas
Nelson Márquez tiene 46 años. Hace más de una década vivió en carne propia no tener un lugar donde estar. Es operador de Contingencia Social

Nelson Márquez salió de la calle gracias a la ayuda de unos amigos y pudo superar haber tocado fondo. En la actualidad es operador de Contingencias Sociales.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOSu hija Sofía, futura psicóloga, es su propósito, su faro que lo marcó para revertir lo malo y dejarlo atrás.
Como tantas personas tuvo que sobreponerse a una infancia llena de privaciones, con una figura materna ausente desde los 7 años, escuelas hogares y muchos hermanos sin la contención de una familia. Por eso, su testimonio es prueba de superación y autodeterminación.
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Todos los días Nelson hace una recorrida por el centro de la Ciudad de Mendoza, las plazas y los lugares públicos que sirven de paradores para quienes no tienen casa. Su trabajo consiste en escucharlos y ofrecerles la posibilidad de asistir a un refugio para ir a descansar y protegerse de las bajas temperaturas.
Este año, dos personas murieron expuestas a las consecuencias del invierno.
Por eso, su tarea es fundamental y ya que no sólo es sacarlos de la calle, sino que significa algo tan importante, como salvarles la vida.
"Cuando llegás a la calle, ese es el resultado de muchas frustraciones. Lo primero que se rompe es la red familiar. Muchas veces hay problemática de las adicciones y malas costumbres que hay que dejar. Yo siempre les digo a los chicos que estoy ahí por ellos y que no es al revés y que el lugar donde venimos no es una razón para condicionarnos", afirmó el operador social en plena acción en el centro de la Ciudad.
"Tengo mucha cercanía con ellos. Hablamos de igual a igual, porque viví lo que están pasando ellos. Hay muchos casos de jóvenes que vivieron en la calle y hoy tienen un trabajo formal, una familia. Algunos fueron contratados por empresas y ahí te das cuenta de que hay opciones. Pero hay que romper con malas costumbres", insistió Nelson, que además de trabajar en Contingencia Social realiza el oficio de albañilería.
Perderlo todo y terminar en situación de calle
Uno de los momentos claves en su vida fue a los 20 y tantos, cuando en plena crisis del 2001 perdió la beca de estudio y del comedor universitario y no pudo seguir la carrera de Abogacía.
"Vi en el Ejército la posibilidad de tener una estabilidad económica, un buen salario. Pero la separación con la mamá de mi hija me hizo caer en una depresión muy grande. Ya no me importó ni el trabajo, ni nada y al perderlo todo me quedé en la calle", relató.
Nelson contó que aprendió a sobrevivir, a conseguir $15 todos los días para ir al cyber en las noches y tener un lugar donde estar.
Los troles eran su cama y hacía grandes distancias para dormir una o dos horas en los recorridos más largos.
"Un día me tocó estar con mi hija que era chiquita y una noche la llevé al cyber. Al verme ahí con otras personas que estaban como yo y mi pequeña hija, sin que ese fuera un lugar apropiado para ella, me hizo ver que tenía que hacer un cambio, que no podía darle nada si seguía en esa situación", admitió.
Los amigos de verdad (Diego Mercado y Juan José Llanos) las buenas personas que dan una mano, fueron las que le tendieron un puente para empezar a trabajar y buscar un lugar donde vivir.
"Surgió la posibilidad de presentarme a un concurso para ser operador de la ex Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF), trabajé un tiempo con jóvenes en los hogares y hoy estoy en Contingencias Sociales. Tratamos de hacer un trabajo de mucho convencimiento para que los chicos se dejen ayudar, porque es en el invierno cuando realmente se da cuenta que están en la calle", analizó.
Sus mentoras son Lourdes Puebla y Daniela Lorca, ambas fueron referentes para su trabajo en el Ministerio de Educación, Cultura e Infancias.
"Sin un motor, no hay contingencia ni nadie que te ayude"
Para Nelson que ya tiene mucha experiencia en asistir a las personas que están en la calle, el paso fundamental para el cambio es buscar un motor, una motivación o un propósito. Este disparador para salir de las plazas, de los halls de los edificios es fundamental si hay un compromiso real de quien lo está sufriendo.
Por eso, dejarse ayudar y acompañarse en la salud mental y en la asistencia es una de las fortalezas del programa de Contingencia Social.
"Estar inmerso en una adicción hace más difícil que alguien quiera ir a un refugio porque hay muchas normas de convivencia. Pero dejarse ayudar es el primer paso y reconocer que no sólo se tienen derechos, sino también obligaciones. Cuando se está en la calle hay mucha indiferencia, hay muchos peligros y lamentablemente hay mucha marginación. Hay que dejarse ayudar", resaltó una vez más.
En Mendoza hay varios refugios que dependen del gobierno de Mendoza y recientemente se abrieron dos, uno en el hotel Huentala y otro en las instalaciones de Independiente Rivadavia, a través de la Fundación Grupo América.