Natalia Elías, una emprendedora mendocina que creó su propia indumentaria en cuarentena

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Cuando se declaró la pandemia de Covid-19, Natalia Elías se dedicaba a comprar ropa en Buenos Aires para venderla en Mendoza. Viajar era, entonces, parte de su rutina laboral. Ya tenía armado un circuito para conseguir las prendas que sus clientas preferían, y como uno de sus fuertes ha sido siempre ofrecer alternativas de indumentaria para mujeres con talles reales, las ventas estaban aseguradas.

Sin embargo, el aislamiento le cortó, como a muchísimos comerciantes, esa rutina. Ya no era posible viajar y con el stock de su marca "Turkesa" su emprendimiento no iba a sobrevivir muchos meses. Sin embargo, Natalia no se bloqueó sino que se reinventó.

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Comenzó a confeccionar tapabocas originales, luego cuellitos -que tienen a misma finalidad que los anteriores- y finalmente se animó a poner en marcha la costura de otras prendas con estampados y diseños propios.

Actualmente, ya ha fabricado cerca de 10.000 tapabocas y cada día le llegan nuevos pedidos, puesto que tiene puntos de venta en toda la provincia.

También varias empresas comenzaron a pedirle productos personalizados, entre ellas El Siete, de Grupo América.

“Es el mejor modelo que tenemos para poder trabajar y cuando hacemos notas en la calle el tapabocas no se nos cae”, aseguran con agrado los periodistas televisivos Julián Chabert o Marisol Benegas.

Un nuevo comienzo

"La pandemia nos dejó a todos encerrados y yo me empecé a desesperar. Hasta que decidí comprar el primer rollo de tela para hacer los tapabocas. Me acuerdo que lo pagué y me quedé sin plata. Pero me dije que esto tenía que funcionar" "La pandemia nos dejó a todos encerrados y yo me empecé a desesperar. Hasta que decidí comprar el primer rollo de tela para hacer los tapabocas. Me acuerdo que lo pagué y me quedé sin plata. Pero me dije que esto tenía que funcionar"

Natalia Elías, emprendedora de indumentariaDueña de la marca Turkesa

No se sabe si esta autodeterminación resultó una especie de mantra, pero sí que todo nuevo comienzo es un desafío y que sirve como disparador. Así lo fue para Natalia, su marido Gabriel y sus hijos, Lucas (15) y Ornella (13), quienes la apoyaron desde un primer momento.

"De a poco fui construyendo redes, empecé con un modelo de tapabocas que no tiene costuras, sino que se corta con una máquina láser. Me contacté con los cortadores, que en ese momento tenían los equipos desocupados y se ofrecieron a hacer el trabajo". "De a poco fui construyendo redes, empecé con un modelo de tapabocas que no tiene costuras, sino que se corta con una máquina láser. Me contacté con los cortadores, que en ese momento tenían los equipos desocupados y se ofrecieron a hacer el trabajo".

En algunos días, Natalia, su marido y sus hijos estaban doblando y embolsando los tapabocas. Los vendió a todos y comenzó a comercializarlos en el resto de la provincia.

"Me fue tan bien, que me animé a empezar a fabricar cuellitos, para tener otras opciones de venta". "Me fue tan bien, que me animé a empezar a fabricar cuellitos, para tener otras opciones de venta".

Más diseños

Los barbijos y los cuellos fueron el primer eslabón de la producción propia. De a poco, Natalia se fue animando con otras iniciativas.

"Yo había comenzado, antes de la pandemia, a intervenir ropa que compraba en Buenos Aires; algunas con bordados, otras pintadas a mano, eso me dio la idea de comenzar a fabricar mis propias prendas" "Yo había comenzado, antes de la pandemia, a intervenir ropa que compraba en Buenos Aires; algunas con bordados, otras pintadas a mano, eso me dio la idea de comenzar a fabricar mis propias prendas"

La impronta fue la misma que Turkesa ya tenía: propuestas con onda en talles reales.

"Me contacté con gente que hacía costura y moldería: así se concretaron las primeras confecciones" "Me contacté con gente que hacía costura y moldería: así se concretaron las primeras confecciones"

Entre estas opciones, Natalia le dio prioridad a la indumentaria de temporada: ponchos sublimados y remerones de algodón y lanilla, que están muy de moda y que sus clientas aceptaron con gusto.

La crisis como oportunidad

La frase es trillada. Ha sido dicha mil veces en contextos económicos duros y a veces, hasta suena casi como un cliché. Pero la emprendedora asegura que en su caso, es muy real: la crisis fue la plataforma de lanzamiento para comenzar a fabricar modelos exclusivos y para que Turkesa se convirtiera en una marca de diseño.

"Puede parecer trillado, pero quien puede reconvertirse tiene que contagiar ese impulso e irradiarlo a su alrededor. Por suerte, me he cruzado con las personas indicadas, yo digo que son mis ángeles, los que me han ayudado a concretar mis ideas". "Puede parecer trillado, pero quien puede reconvertirse tiene que contagiar ese impulso e irradiarlo a su alrededor. Por suerte, me he cruzado con las personas indicadas, yo digo que son mis ángeles, los que me han ayudado a concretar mis ideas".

Dónde conseguir las prendas

Para ver las creaciones de Natalia Elías hay que ingresar a su página de Facebook y de Instagram ya que la venta es exclusivamente on line.

Los tapabocas y cuellos también están disponibles en San Martín, Tunuyán, Rivadavia, Las Heras, San Rafael, Godoy Cruz y Guaymallén.

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