Invierno atípico

Según científicos chilenos, en agosto la nieve cubrió 10.000 km2 en la zona mendocina de la cordillera

El informe sobre las nevadas pertenece al Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas de Chile. Implica un incremento en las reservas de agua para el verano

La Cordillera de los Andes terminó este invierno con una cantidad de nieve que hacía años que no se registraba. Durante agosto, la cobertura de nieve de la ladera occidental -región de Coquimbo para Chile y de Mendoza y San Juan en Argentina- superó los 10.000 km2, más del doble de la mediana histórica para ese mes, calculada entre 2002 y 2025.

El dato surge de un análisis del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) de Chile, que advierte que la magnitud de la superficie cubierta de nieve no permite saber por sí sola cuánta agua quedó almacenada en la montaña. Para eso es necesario medir el llamado agua equivalente de nieve, es decir, la cantidad de agua líquida que se obtendría si toda esa nieve se derritiera.

Para Mendoza, donde el agua de deshielo cordillerano es fundamental para los ríos y el riego, el volumen acumulado abre un escenario muy diferente al de los últimos años de escasez. El aporte se verá principalmente durante la primavera y el verano, cuando avance el derretimiento de la nieve.

Las nevadas durante este invierno han sido tan copiosas que hubo momentos en los que pueblos como Las Cuevas, en el límite con Chile, quedaron aislados.

Las nevadas durante este invierno han sido tan copiosas que hubo momentos en los que pueblos como Las Cuevas, en el límite con Chile, quedaron aislados.

La nieve no es lo mismo que el agua

La diferencia es importante. Una gran superficie cubierta de nieve no significa automáticamente que haya una cantidad equivalente de agua disponible.

Al estar formada por agua y aire, la densidad de la nieve cambia según cuánto esté compactada. Por eso, un metro de nieve puede contener unos 100 ml de agua equivalente o superar los 500 ml si está muy compactada, explicaron en el informe de CEAZA.

En una de las estaciones monitoreadas por el organismo, por ejemplo, se registraron 154 cm de nieve que contenían 466 ml de agua equivalente.

Ese cálculo permite conocer con mayor precisión qué cantidad de agua puede llegar a los ríos cuando comiencen a subir las temperaturas.

En Mendoza, el aporte del deshielo alcanzará a las principales cuencas cordilleranas. El escenario esperado incluye un incremento del volumen de agua disponible en los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel, mientras que en San Juan el aporte alcanzará a los ríos San Juan y Jáchal.

Qué puede cambiar en Mendoza

El mayor volumen de agua disponible puede traducirse en una recuperación de las reservas de los embalses mendocinos y en una mayor disponibilidad para los sistemas de riego durante la temporada de mayor demanda.

Entre los reservorios que pueden recibir ese aporte están Potrerillos, El Nihuil y Los Reyunos. El agua acumulada también puede reducir la presión sobre las fuentes subterráneas que se utilizan para complementar el abastecimiento cuando el aporte de los ríos resulta insuficiente.

Durante el verano, las reservas de agua crecerán en Mendoza.

Durante el verano, las reservas de agua crecerán en Mendoza.

El impacto no quedará limitado al agua almacenada. Un mayor aporte a los ríos puede beneficiar a las actividades agrícolas que dependen del riego, especialmente la producción vitivinícola, frutícola y hortícola.

El escenario también alcanza a San Juan, donde el deshielo alimentará las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal y permitirá recuperar reservas en los embalses Ullum, Punta Negra y Caracoles.

Mucha nieve también obliga a vigilar el deshielo

La abundancia de nieve tiene otra cara: cuando llegue el momento del deshielo, habrá que seguir de cerca la velocidad con la que se libera el agua.

Un aumento rápido de las temperaturas o precipitaciones sobre sectores todavía cubiertos de nieve puede generar incrementos repentinos de los caudales y elevar el riesgo de aluviones. Por eso, el seguimiento de la nieve y del agua equivalente será fundamental durante los meses de deshielo.

La cantidad de nieve acumulada también ya está teniendo consecuencias operativas en la alta montaña mendocina. Vialidad Nacional informó que las nevadas excepcionales obligaron a desplegar trabajos de despeje y a extremar los controles ante el riesgo de avalanchas. En algunos sectores de la Ruta Nacional 7 se acumularon hasta 4 mts de nieve durante el temporal de julio, que afectó unos 80 kilómetros del corredor internacional.

En pocas palabras

  • Nevadas: la Cordillera de los Andes tuvo en agosto la mayor cobertura de nieve en años (10.000 km2).
  • Agua: la acumulación de nieve en la cordillera es clave para las reservas de agua de Mendoza y San Juan.
  • Riesgo: el deshielo acelerado podría generar un aumento de caudales y riesgo de aluviones.
Resumen generado por Thinkindot AI