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Entrevista con Claudia Cortez

La mujer absuelta por un jurado popular se siente "libre después de 30 años"

Claudia Jaquelina Cortez Tarabay (49) fue absuelta el pasado miércoles por un jurado popular en el juicio por el crimen de su marido y este jueves aseguró sentirse libre, pero no de hace 11 meses cuando ocurrió todo, sino "después 30 años en los que pasó sometimientos y maltratos" por parte de Carlos Ernesto Pelayes (48). Además, cree que fueron las mujeres del jurado las que la apoyaron.

La mujer habló en público por primera vez este jueves y lo hizo para El Siete en la puerta del Poder Judicial, donde se mostró feliz por el hecho de haber quedado completamente en libertad.

"Estoy feliz, muy bien, agradecida a Dios en primer lugar y a mis abogados. Se hizo justicia y también agradezco al señor juez que se puso en mi lugar y me absolvió", expresó Claudia en sus primeras palabras. 

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De todas maneras, dijo estar arrepentida y que es algo que nunca se va a sacar de encima porque "no tendría que haber pasado de esa manera".

"El fiscal sobredimensionó las cosas, no fueron como él dijo, no fue en la cama y estaba probado. Yo lo vi que tenía una posición tomada pero no alcanzó a convencer al jurado. Creo que fueron las mujeres las que me apoyaron" "El fiscal sobredimensionó las cosas, no fueron como él dijo, no fue en la cama y estaba probado. Yo lo vi que tenía una posición tomada pero no alcanzó a convencer al jurado. Creo que fueron las mujeres las que me apoyaron"

Claudia Jaquelina Cortez Tarabay

Además, contó que  "nunca pasó por mi cabeza hacer eso, tantos años lo protegí por sus problemas con la Justicia, no podía pensar en eso".

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Una vida de sometimientos

"Lo que pasa es que esto fue de menor a mayor", aseguró Claudia Cortez, quien tenía 17 años cuando conoció a Carlos Ernesto Pelayes, que fue su primer novio y con quien estuvo 7 años en pareja antes de casarse.

"Después me casé, tuve hijos, y una se iba metiendo en el mismo carrusel, sintiéndome la culpable, pensando qué hacía mal", dijo la mujer.

Haciendo memoria y pensando en los malos tratos iniciales, Claudia recordó que lo primero que sufrió fue que no la dejara continuar con sus estudios por los celos.

"Yo estaba estudiando, había empezado mi carrera de Trabajo Social, que en ese momento era de tres años, y él no me dejó continuar. Lo otro fueron los celos, me controlaba, no le gustaba que saliera de noche de la facultad o me llevara un compañero, e incluso compañeras" "Yo estaba estudiando, había empezado mi carrera de Trabajo Social, que en ese momento era de tres años, y él no me dejó continuar. Lo otro fueron los celos, me controlaba, no le gustaba que saliera de noche de la facultad o me llevara un compañero, e incluso compañeras"

En cuanto a los abusos, dijo que primero fueron empujones, luego zamarreos y que después comenzaron los golpes. Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso fueron los abusos sexuales.

"Se pasó todo de los límites, el abuso ya no era solo físico, pasó a ser sexual. Yo tengo cáncer de mama y en ese momento me dolía mucho. Le pedí por favor que no quería tener relaciones y a él no le importó", también explicó.

"La verdad, no había otra manera de defenderme en ese momento. El fiscal Guzzo tenía una posición sobre mí que no era la correcta y no me maltrató solamente a mi, maltrató a las mujeres del jurado" "La verdad, no había otra manera de defenderme en ese momento. El fiscal Guzzo tenía una posición sobre mí que no era la correcta y no me maltrató solamente a mi, maltrató a las mujeres del jurado"

Claudia Jaquelina Cortez Tarabay

"Mi mensaje es que no esperen"

Al ser consultada por lo que les diría a otras mujeres que sufren cualquier tipo de abuso por parte de sus parejas, Claudia no lo dudó: "Les diría que no esperen".

"Mi mensaje es que no esperen, que lo mío sirva, que no lleguen a esto que me pasó a mí. Estoy por cumplir 50 años, toda una vida, pero la que me esté escuchando que no lo permita, que no calle", aseguró visiblemente conmocionada.

Por otra parte, contó que el miércoles luego de ser absuelta fue caminando hasta la Penitenciaría para que le quitaran la pulsera y que en lo único que pensaba era en su libertad, que nadie podría decirle nada.

"A partir de ahora disfrutaré la paz con mis hijos. Ellos de a poquito están logrando muchas cosas. Yo siento que él me perdonó y yo también lo perdono", cerró Claudia Cortez.

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