A los 47 años, la mendocina María Isabel Martínez habla de su pasado sin buscar excusas. Reconoce que tomó una mala decisión, cuenta lo difícil que fue atravesar la cárcel y también cómo ese tiempo la obligó a replantearse muchas cosas. Hoy trabaja ocho horas por día planchando prendas para una fábrica de ropa, vende indumentaria y cosméticos, participa en ferias cuando puede y sigue vinculada al taller textil La Máquina de Volar, donde encontró una oportunidad para recuperar la confianza y volver a proyectarse.
María Isabel y La Máquina de Volar: la oportunidad que encontró una mendocina para volver a empezar
Estuvo presa y, mientras cumplía su condena, accedió a un programa de reinserción laboral que le permitió volver a trabajar,emprender y reconstruir su vida

María Isabel Martínez, una mendocina que pasó una experiencia difícil, pero encontró la forma de superarse.
Su historia también pone en primer plano el trabajo que realizan el NIDO del barrio Olivares, de la Municipalidad de la Capital, junto con la Dirección de Empleo de la Provincia, a través de un programa que acompaña a personas que transitan el período previo a recuperar la libertad o buscan reinsertarse laboralmente después de cumplir una condena.
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Una mala decisión en medio de la desesperación
La vida de María Isabel cambió en 2021. La pandemia había dejado sin ingresos a toda su familia. El pequeño kiosco que tenían en su casa ya no alcanzaba, ella había dejado de vender ropa como lo hacía habitualmente y las deudas empezaron a acumularse. Los llamados de los bancos eran permanentes y la preocupación por no perder lo poco que habían conseguido crecía cada día.
A ese escenario se sumó la muerte de su padre, en pleno contexto de Covid.
"Nos encontrábamos todos sin trabajo. Mi marido, mis hijos mayores y yo. Empezaron las deudas, los llamados de un banco, de otro. La presión era muy grande", recuerda.
Fue entonces cuando tomó la decisión que terminaría cambiando su vida.
"Tomé una mala decisión, que fue vender droga. Nunca pensé que a mis cuarenta y pico iba a hacer una cosa así. Ninguno de nosotros tenía antecedentes", cuenta.
Un mes después, un allanamiento puso fin a ese intento desesperado por conseguir dinero. María Isabel decidió asumir toda la responsabilidad y fue detenida.
La cárcel, el respeto de sus compañeras y el comienzo de una carrera
Después de pasar por una comisaría fue trasladada al penal de Cacheuta, donde permaneció diez meses.
Llegó a un lugar completamente desconocido, pero eligió no quedarse inmóvil. Se ofreció como bachera voluntaria, participó de talleres, encontró en la lectura una forma de sobrellevar el encierro y se anotó en el curso preuniversitario para ingresar a Trabajo Social, que aprobó con la máxima calificación.
"Yo seguía siendo una mujer trabajadora. Lo que había pasado era una decisión desesperada, pero no era mi forma de vivir", dice.
Dentro del penal también se ganó el respeto de otras internas. Recuerda que muchas veces las aconsejaba para que aprovecharan las oportunidades que tenían y mantuvieran una buena conducta.
Mientras intentaba adaptarse a esa nueva realidad, recibió otra noticia que la golpeó profundamente. Su hija menor, que entonces cursaba la secundaria, cayó en una profunda depresión y tuvo un intento de suicidio.
Ese cuadro permitió que la Justicia le concediera el arresto domiciliario para que pudiera volver a su casa y acompañarla durante el tratamiento.
Un taller que le abrió la oportunidad de volver a empezar
Ya en su casa, María Isabel empezó a trabajar planchando prendas para una fábrica de ropa. Tiempo después, la asistente social que seguía su caso le propuso incorporarse al taller textil La Máquina de Volar, que funciona en el NIDO del barrio Olivares.
Aceptó sin dudarlo.
Más que aprender un oficio, encontró un espacio donde volver a relacionarse con otras personas después de haber estado presa.
"Lo que más miedo me daba era enfrentarme a la sociedad. Pensaba cómo me iban a mirar. Y cuando llegué al taller me encontré con mujeres que estaban pasando situaciones muy distintas, muchas difíciles como yo y allí me sentí como pez en el agua", recuerda.
En el grupo convivían mujeres que cumplían arresto domiciliario, otras que estaban próximas a recuperar la libertad y vecinas del barrio que asistían para capacitarse.
Además de las clases, el programa ofrecía un incentivo económico destinado a cubrir gastos personales y favorecer la continuidad de quienes participaban.
Aunque hoy ya no asiste con la frecuencia de antes porque el trabajo le ocupa gran parte del día, sigue acercándose al taller para acompañar a las mujeres que recién comienzan ese proceso.
"Fue una bendición y una oportunidad. Ahí entendí que había una vida después de todo lo que me había pasado", resume.
Actualmente combina distintos trabajos para sostener a su familia. Plancha ropa ocho horas por día, vende indumentaria, cosméticos, participa de ferias y aprovecha cada oportunidad para generar un ingreso.
"Voy haciendo un negocio y otro para que siempre haya una entrada de dinero", dice.
También mantiene pendiente un sueño: estudiar Trabajo Social.
Herramientas para adquirir autonomía económica
El taller textil "La Máquina de Volar" comenzó a funcionar en mayo de 2024 como una iniciativa conjunta entre la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza y el Ministerio de Producción, para generar oportunidades laborales, especialmente para mujeres jefas de hogar y personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Con el tiempo, el espacio amplió su funcionamiento y se consolidó como un centro de servicios textiles con capacidad para producir para empresas privadas, mientras continúa brindando capacitación en confección industrial y acompañamiento a quienes participan.
Además de enseñar un oficio, el programa busca promover la autonomía económica, la inclusión social y la inserción laboral.
Como parte de su crecimiento, hacia fines de este año está previsto un encuentro entre centros de servicios textiles de distintos departamentos de Mendoza para intercambiar experiencias y fortalecer el trabajo conjunto.
Quienes deseen conocer las capacitaciones, talleres y otros programas que impulsa la Dirección de Empleo pueden solicitar información comunicándose al 261 747-6801.
En pocas palabras
- Reinserción laboral: Una mendocina, tras cumplir condena, encontró en el taller textil "La Máquina de Volar" una oportunidad para reconstruir su vida.
- Apoyo institucional: Programas municipales y provinciales acompañan a personas en proceso de reinserción laboral post-penitenciaria.
- Emprendimiento y futuro: Actualmente, María Isabel combina diversos trabajos, vende indumentaria y aspira a estudiar Trabajo Social.