Historias

Maldiciones y misterios de Comodoro Rivadavia, la ciudad que cruje y se parte entre los cerros y el mar

El desplazamiento del Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia dejó a miles de personas sin techo. Historia de un pueblo de petroleros a contramano de la naturaleza

El Cerro Hermitte es parte de una cadena que marca el fin de la estepa patagónica y el inicio de la plataforma continental. Allí entre cerros que están vivos y se mueven hacia el mar, y la costa, está asentada Comodoro Rivadavia desde el 28 de febrero de 1901. Hoy, tiene más de 200.000 habitantes. Asustados y preocupados.

Un pueblo que alberga maldiciones, misterios y secretos.

Me crié en Comodoro. El Cerro Hermitte era nuestro patio de juegos. En las tardecitas de verano o en las mañanas del invierno patagónico subíamos en zapatillas Flecha, o Pampero, o Topper los más pudientes, y “gomeras” armadas con Pirelli de 4 mm que comprábamos en ferreterías, o que fabricábamos con las cámaras usadas de las bicis. Las salidas no se suspendían por viento. Sí por lluvia. La arcilla verde mojada te podía regalar un patinazo de malas consecuencias.

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Toma registrada horas después del derrumbe en el Cerro Hermitte, en Comodoro.

Toma registrada horas después del derrumbe en el Cerro Hermitte, en Comodoro.

Subir al cerro era una aventura de muchas horas. Cazábamos cuises y lagartijas. Una vez, entre varios logramos atrapar una culebra que desde nuestro tamaño de niños, nos pareció enorme. Bajamos el cerro trasladando la víbora como exploradores henchidos de orgullo, desde un cerro que -ya lo sabíamos entonces- se movía. Uno de los juegos era descubrir las grandes piedras que cambiaban de lugar.

Recorríamos cada palmo del Cerro Hermitte buscando tesoros, la fantasía era triple: encontrar un enterramiento indio siguiendo la pista de alguna punta de flecha ocasional, hallar algún fósil marino valioso -esos cerros están plagados de restos geológicos del mar- y la expectativa de máxima, toparnos con alguna de las personas desaparecidas de la ciudad.

Porque Comodoro es un lugar donde cada tanto desaparece gente.

El Cerro Hermitte y el Chenque son los más importantes de Comodoro. Enormes moles de tierra, piedra, arcilla, y arbustos, cruzados por perforaciones y picadas de la industria petrolera, única razón por la que existe una ciudad en aquel lugar inhóspito, donde es normal el viento con ráfagas de 100 KPH que en los yacimientos como Cerro Dragón, llega a registrar 300 KPH.

El descubrimiento

Quienes crecimos en Comodoro nos acostumbramos rápido a los inconvenientes y los misterios. La ciudad se fundó en 1901, apenas 6 años antes del descubrimiento "formal” del petróleo el 13 de diciembre de 1907, tras una perforación -con equipos alemanes- de unos 540 metros de profundidad. Técnicamente se lo conoce como "El pozo número 2”.

Comodoro es la capital nacional del petróleo, dato que esconde cierta piratería patagónica: 21 años antes existió -en 1886- la Compañía Mendocina de Petróleo. La fundó Carlos Fader y explotaba en Cacheuta y Agua del Corral. Incluso, hubo intentos en Jujuy en 1865. Pero sí es cierto que la explotación puesta en marcha en Comodoro por José Fuchs y Humberto Beguín en 1907 cambió la historia petrolera, económica y energética del país.

Esta ciudad castigada por las desgracias se parece mucho a Mendoza en las fibras íntimas de su carácter. Allá el viento es muy bravo, aquí existe el Zonda. Aquí hubo generaciones que vencieron al desierto para montar un oasis y el agua es un problema estratégico permanente. Y allí en la Patagonia, también. Recién este año tramitarán un crédito de 650 millones de dólares para hacer un segundo acueducto que lleve el líquido vital desde los lagos de Sarmiento a la ciudad de Comodoro, donde aún hoy en pleno siglo XXI, hay cortes programados del servicio de agua potable.

El rugido del Cerro Hermitte

El fin de semana pasado, el sábado 17 a las 23, el Cerro Hermitte crujió y desplazó hacia abajo toneladas de tierra, partiendo casas, construcciones, calles, y jardines. Unas 300 viviendas asentadas en los faldeos del cerro se quebraron al medio.

A familias enteras les cambió la vida para siempre, porque ya se determinó que esa zona en las que están ubicados los barrios Sismográfica y El Marquesado, no podrá ser habitada otra vez.

El movimiento del cerro siguió incluso hasta hoy, con desplazamientos que generaron nuevas grietas hacia General Mosconi, para el lado del antiguo Estadio de YPF (ahora municipal), donde alguna vez jugó la selección campeona del Mundo de 1978. “El proceso iniciado el 17 de enero no ha concluido”, señaló el viernes un informe técnico pedido por el municipio.

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Una cocina móvil del Ejército, en Comodoro, trabajando para los evacuados.

Una cocina móvil del Ejército, en Comodoro, trabajando para los evacuados.

Hoy toda la zona es una escena de guerra. Unidades del Ejército y de la Policía vallaron los circuitos que fueron totalmente evacuados, mientras los vecinos pugnan por subir a buscar sus cosas después de haber huido con lo puesto, igual que en un terremoto mendocino. Esos barrios están destinados a convertirse en zonas “fantasma”, donde la mayoría de las viviendas quedó a punto de colapsar.

Catástrofe

Las catástrofes generan cambios violentos y tensiones extremas en cualquier población. El viernes a la madrugada, vecinos que querían subir a rescatar pertenencias montaron una quema de gomas. Por la mañana los organizaron en grupos de a 5 y les dieron 90 minutos para sacar sus cosas de las viviendas destruidas.

Algunos lo hicieron a pie y con mochilas, y otros en camionetas 4x4 cedidas por empresas de servicios petroleros. Pero al mediodía impidieron el acceso a los barrios Sismográfica y El Marquesado porque los geólogos dijeron que el cerro se seguía moviendo. Algunas familias estaban desesperadas por sus pertenencias, y por las mascotas que se perdieron. Las hay atrapadas en las grietas, aún.

Nadie quiere desgracias, porque el hecho de que no hubo muertos el sábado fue milagroso. Hubo que organizar el rescate. Los clubes y colegios de la zona se transformaron en centros de evacuados, donde el nerviosismo abunda. Fideos, arroz, lentejas. Por las radios piden presas de pollo y carne, y la ciudad suspendió los festejos oficiales de su aniversario.

Las responsabilidades políticas

Cuando ocurre una desgracia de semejante magnitud, la política siempre tiene algo que ver. Comodoro quedó apretada entre los cerros y el mar, y desde hace décadas la gente se fue subiendo a los cerros, ya sea a través de usurpaciones, o con urbanizaciones permitidas por los sucesivos intendentes y concejos deliberantes desde 1983, 10 en total, 9 peronistas y 1 radical. Sólo uno de ellos llegó a gobernador -Martín Buzzi- pese a que varios ex intendentes lo intentaron.

Desde los años '50 hay gente viviendo sobre los faldeos del Chenque y del Hermitte, que están separados por una falla estructural llamada “La Falla del Infiernillo”, una zona de fragilidad geológica que va del cerro a la costa. En el 2002, empezó una polémica fuerte por los asentamientos, porque un estudio del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) determinó el riesgo geológico alto del lugar.

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Desmoronamiento y socavón de la Ruta Nacional 3, en Comodoro, en agosto de 2023.

Desmoronamiento y socavón de la Ruta Nacional 3, en Comodoro, en agosto de 2023.

Es una zona geológicamente activa donde los cerros están vivos y se desplazan por la arcilla que se expande bajo la superficie. Una estructura inestable que busca su equilibrio de modo permanente.

Aún así siguieron las urbanizaciones, donde conviven casas humildes sin servicios, ni legalidad alguna, con viviendas de 300.000 dólares con servicios, asfalto, y hasta piletas. Toda esta gente está repartida en los centros de evacuados, mientras -los que pueden- salieron a buscar alquileres que se dispararon.

La ciudad de las desgracias

Comodoro es una ciudad que parece signada por circunstancias fuera de medida. Con poca población autóctona y gente trasladada de muchas provincias y de Chile, siempre fue multicultural y de perfiles religiosos y creencias disímiles. Por ejemplo, hubo extensas habladurías sobre el cementerio del Infiernillo, el primero de la ciudad, hasta que lo erradicaron por completo. Estaba en el corazón de la falla geológica. Pero decían que la profanación frecuente de aquellas tumbas había disparado la furia de los muertos.

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El cementerio viejo de Comodoro entre el cerro y el mar, funcionó hasta 1945.

El cementerio viejo de Comodoro entre el cerro y el mar, funcionó hasta 1945.

El viento y el mar se confabulan. Un temporal de diciembre de 1968 destruyó el puerto por segunda vez en su historia con vientos de 200 KPH. Mis primeros recuerdos de niño están asociados a esa tormenta feroz. Veíamos volar por la calle techos, partes de autos y árboles.

En 1969 ocurrió el primer desplazamiento contemporáneo del Chenque y hubo que erradicar barriadas enteras. Es el antecedente de todo lo que ocurrió después.

Las desgracias y hechos extraños fueron frecuentes en la Comodoro de los '70, al punto que en charlas de vecinos se hablaba de una ciudad maldita, castigada por Dios tal vez, a causa del atrevimiento del hombre por llevarse el tesoro de la tierra. Juro que esas conversaciones existieron. Las escuché en los mediodías de asados en el barrio Belgrano Nuevo, en Kilómetro 3, a unas pocas cuadras de donde el Cerro Hermitte se vino abajo. Los vecinos petroleros se reían de esas admoniciones.

El domingo 30 de julio de 1972 el Cine Coliseo voló por los aires con 1.200 espectadores viendo una comedia protagonizada por Luis Sandrini, “El profesor patagónico”. Fue por la explosión de una caldera. Las primeras 4 filas volaron completas. La mitad del pullman se derrumbó y se partieron las escaleras. Hubo 3 muertos y decenas de heridos, algunos muy graves. Uno de los fallecidos no fue identificado jamás.

La rubia del cementerio

En agosto de 1973 y durante 40 días, todo Comodoro habló de un solo tema: las apariciones de “La Rubia del Cementerio”, una mujer pálida y de vestido blanco que se le “aparecía” a la gente, especialmente a los taxistas, en las inmediaciones del Cementerio Oeste, y pedía ser trasladada al cementerio de KM5, donde “vivía” en una tumba de 1933.

Fue la primera vez que viví en una ciudad con miedo, totalmente aterrorizada. Los vecinos del barrio cerraban sus persianas cuando caía la noche en aquel invierno. Los chicos no queríamos ir caminando a las escuelas en las mañanas oscurecidas. Nadie salía a la calle, y la diversión nocturna se apagó, hasta que metieron presa a una mujer de Sarmiento acusada de ser “La Rubia del Cementerio”, pero la persecución judicial no prosperó y la liberaron. Igual, sirvió para enfriar la historia.

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Portada del Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, del 4 de agosto de 1973.

Portada del Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, del 4 de agosto de 1973.

El mendocino que pronosticó un maremoto

Una vez, LU4 Radio Patagonia Argentina que era la radio tradicional local y que pertenece al Estado, entrevistó a Bernardo Razquín, uno de los mendocinos más famosos. Dijo que en la primavera de 1974 podía ocurrir un maremoto en Comodoro. Nos pasamos meses mirando el mar. El día señalado, las escuelas de la costa no dieron clases, los comercios no abrieron. Y no durmió nadie. El maremoto no ocurrió, por suerte.

Varias veces el cerro Chenque se desplazó hacia el mar, partiendo al medio la Ruta Nacional 3. Pasó en 1969, 1977, en 1995, en 2003, 2017, y la última vez fue en 2023. En ese momento el gobierno municipal justicialista, del mismo color político que el gobernador de entonces Mariano Arcioni y el ex presidente Alberto Fernández, coincidieron en la emergencia para reconstruir la ruta en pocos meses. Todo lo contrario de lo que pasó aquí con los puentes de la Ruta 40, arrasados por aluviones.

Los nuevos desaparecidos en Comodoro Rivadavia

En las últimas semanas y pocos días antes del desplazamiento del Cerro Hermitte, hubo dos movilizaciones muy masivas, de más de 10.000 personas, pidiendo justicia por Valeria Schwab, por Diego Serón, y por los jubilados desaparecidos Juana Morales y Pedro Kreider, los que literalmente se esfumaron en la zona de Rocas Coloradas, al norte de la ciudad. “Se los tragó el mar” llegó a decir el ministro de Seguridad Héctor Iturrioz, a fines del año pasado.

A Valeria Schwab (38), una deportista petrolera de familia conocida y respetada, la golpearon, violaron y asesinaron el lunes 12 de este mes cuando salió a caminar por la noche en una zona entre el faldeo del cerro Chenque y el mar, que conocía como la palma de su mano. Su presunto femicida se quitó la vida días después, pero hay sospechas de que hubo más de un atacante. La muerte de Diego Serón (28) ocurrió horas antes del desplazamiento del Hermitte, también en el Chenque. Cayó varios metros en una zona de difícil acceso a la que no iba nunca. Aún no se sabe si lo mataron, si se quitó la vida o si sufrió un accidente.

Comodoro encierra el misterio de 23 desapariciones en democracia. Las últimas fueron las de los jubilados que acababan de formar pareja, Pedro Kreider y Juana Morales. Pero hubo antes muchos casos, de hombres y mujeres que se hicieron humo al ir a caminar, de paseo, o al bajar de un taxi, o tras visitar a alguien. Ninguno de esos casos se esclareció.

El más resonante fue el de Iván Torres, un joven de 24 años que en la madrugada del 3 de octubre de 2003 fue ingresado a la Comisaría Primera de aquella ciudad, y de allí desapareció. Hubo sentencias a policías y una condena internacional por el caso, pero de Iván no se supo más. Coincidencia política: gobernaba el único intendente radical que tuvo la ciudad, Jorge Aubía, y el gobernador era el también radical José Luis Lizurume.

El hombre comido por un tiburón

Cada tanto la naturaleza devuelve algo. Un muchacho trabajador petrolero llamado Diego Barría (32), conocedor y pescador, pasó por la costa pesquera de Comodoro y saludó a unos amigos a las 23.30 del sábado 18 de febrero de 2023. Fue la última vez que alguien le vio con vida. Nunca llegó a una estancia en Puerto Visser, donde iba en su cuatriciclo Yamaha Raptor. El vehículo golpeado, con el asiento salido y el casco del muchacho aparecieron después. Pero de Diego, ni noticias.

Diez días más tarde, unos pescadores aparecieron en la Prefectura de Caleta Córdova con 3 cazones (una variante de escualo parecida a los tiburones, de hasta 2 metros de largo), y contaron la siguiente historia: a las 8 habían pescado un cazón, lo habían abierto, y hallaron en su interior un antebrazo humano con un tatuaje de varios colores y una inscripción ilegible.

Entregaron todo en Prefectura y tuvieron que declarar y dar explicaciones varias horas, entre tanto iban llegando el fiscal, policías, investigadores, y abogados. Efectivamente, el brazo que se había comido el tiburón era el de Barría y la inscripción decía “Josefina”. La hipótesis es que Diego cayó inconsciente tras un accidente, y una pleamar extraordinaria de esa noche lo arrastró mar adentro.

Los cazones no comen personas. Se alimentan de sardinas, caballa, pequeños peces, anchoas y jureles. Pero es la historia que hay.

Maldito petróleo

La última “maldición” de Comodoro es el petróleo que la enriqueció durante 120 años y a la vez la transformó en una de las ciudades más caras de la Argentina. Con el agotamiento de la cuenca convencional y la partida de empresas hacia los yacimientos de Vaca Muerta en Neuquén, ya hubo unos 4.000 despidos desde 2024.

Muchos aceptaron las indemnizaciones, otros se fueron. Hace diez días YPF anunció la cesión de su última joya de la abuela de esa región, el yacimiento de Manantiales Behr, a la constructora Rovella a través de una subsidiaria. Fue parte del Plan Andes de YPF, reconversión concentración de sus inversiones en el petróleo no convencional de Vaca Muerta. Habrá otros 600 despidos en breve.

Pasivos ambientales

Al ver lo que ocurre en Comodoro con el agrietamiento del piso, el desplazamiento de los cerros o el quiebre de la Ruta 3 seis veces en 50 años, es imposible no pensar en el pasivo ambiental. Desde 1907 se perforaron 4.100 pozos petroleros. Unos 3.700 ya fueron abandonados. Muchos fueron cerrados con técnicas ya en desuso: tapones de madera o cemento, que quedaron debajo de barrios, escuelas, o edificios. Los costos ambientales son de más de 1.000 millones de dólares, y la remediación hoy sería imposible. Por eso fue polémica la aplicación del Plan Andes de YPF, sin resolver antes ese conflicto.

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El desplazamiento del Hermitte puso en discusión otra vez el pasivo ambiental petrolero.

El desplazamiento del Hermitte puso en discusión otra vez el pasivo ambiental petrolero.

YPF le pagó 25 millones de dólares a Chubut por la reversión de un área el año pasado, a modo de “indemnización” ambiental. Pero nadie considera de verdad en aquella provincia, que se haya saldado con esa suma la limpieza de un siglo largo de actividad petrolera.

Cuando el mar, los cerros y el viento rugen, los comodorenses se preocupan. Por estos días, la ciudad vive bajo un estrés máximo por el desplazamiento del Cerro Hermitte, las dificultades económicas, y los crímenes y desapariciones sin resolver. Todos los reclamos se juntan en los centros de evacuados y en las movilizaciones. El intendente actual, Othar Macharashvili, un gran jugador de básquet de los '70, tuvo la idea de ir a un centro de evacuados. Sin custodia ni funcionarios. Le dijeron de todo.

Comodoro Rivadavia seguirá dando pelea mientras haya gas y petróleo, y ahora está probando con el viento y la riqueza que puede generar a través de la energía eólica. Una ciudad cuyo destino parece señalado por una maldición gitana, o algo peor. Hasta que la próxima desgracia la transforme otra vez en noticia mundial.

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