Una mujer, madre de un sargento de la Policía salteña le pide "a Dios, que me lleve junto a mi hijo". Es que la señora vive una horrible situación desde que el hombre sufrió un grave ataque en un acto de servicio y quedó con secuelas neurológicas.
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La mujer se llama Gloria Marcela Rodríguez (68) y se hizo cargo de su hijo quien, en un operativo, fue golpeado por delincuentes con una piedra de siete kilos y medio en su cabeza. El policía nunca pudo recuperarse de esta terrible acción y su madre debió hacerse cargo de él.
"Le pedí a Dios que me lleve junto a mi hijo o que se lo lleve a él antes porque si no, quién me lo va a cuidar, a dónde me lo van a llevar. No puedo más, me quiero morir", dijo Gloria con mucha desesperación. Su único hijo era cabo primero en la Policía de Salta cuando, junto a un compañero, fueron víctimas de una emboscada.
La mujer detalló: "A mi hijo le rompieron la cabeza con una piedra de siete kilos y medios". Desde entonces carga con la responsabilidad de cuidar de su hijo y sus nietos, en medio de la desgracia. Como surge de las leyes internas de la fuerza policial, el joven pasó a "retiro obligatorio". Hace unos meses recibió una notificación. "Le cortaban el sueldo y encima les tenía que agradecer porque no quedaba cesante", agregó Gloria.
Gloria percibe la mínima en su remuneración y desde que fue notificada de que su hijo no seguirá cobrando, está desesperada. No entiende muy bien el accionar de la institución en la que su hijo trabajaba y por la que quedó con graves problemas de salud en y por un acto de servicio, ahora lo desampara en vez de cobijarlo. "A veces no tengo para comer porque prefiero guardar para mis nietos que son menores y mi hijo", contó entre lágrimas la mujer.
Desesperada y con pocas ganas de vivir, la mujer grabó un desgarrador audio en el que explica la situación que atravesó su hijo hace siete años y todo lo que devino.
Aparentemente el audio llegó a los escalafones superiores de la fuerza y al día siguiente, a las 7, la jefa de la División Previsional de la Policía, comisario Annie Sagredo Gómez, y la jefa del Departamento de Bienestar Policial, Marina Correa, llegaron a la casa de Gloria en Villa San Antonio, para ofrecerle "una solución": dos bolsones de mercadería y una prórroga de dinero por el 50 por ciento del sueldo de su hijo por seis meses.
Gloria dice que deberían apelar a recursos legítimos como el de la "licencia extraordinaria" para sostener la situación del personal y certificar que desde la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) resuelvan finalmente el trámite de darle el alta, es decir firmar el retiro obligatorio del sargento.
Al menos, hace poco, un grupo de efectivos se acercó a la casa de la señora para donarle mercadería y "ayudarlos de corazón".
Gloria, madre del sargento que desde 2012 quedó con una incapacidad psiquiátrica y neurológica completa, contó también que durante la campaña electoral se contactó con el actual gobernador, Gustavo Sáenz. “Llegó hasta mi casa y vio a mi hijo, me dijo que no perdiera la esperanza, que las cosas iban a cambiar y resulta que no; al contrario, salieron peor, ahora no me recibe”, dijo.
La mujer tiene 68 años y sufre no solo con el padecimiento de su hijo y de sus nietos, sino también con sus propios achaques físicos como reuma y artritis. “Además tengo problemas de cataratas con la visión y me tengo que operar pero no lo voy a hacer porque tendré que pagar con lo que no tengo y me quedaré sin poder atender a mi hijo porque no voy a poder ver por un tiempo”, contó.
Fuente: El Tribuno
