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¿Qué nos ha llevado a festejar la muerte de dos personas?

Editado por Adrián Sgroi

Dos situaciones que terminaron en la muerte de dos personas la semana pasada derivaron en una nueva grieta: los que festejan la muerte de dos individuos por las redes y en charlas de café, y los que no. Parece que en la Argentina no podemos vivir sin grieta, de lo que sea. En política, en el fútbol y hasta en la alimentación y ahora también en esto.

¿Qué nos ha llevado como sociedad a festejar la muerte de dos personas? ¿En qué nos han convertido? ¿Cuándo perdimos toda clase de empatía?

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Porque podrán decir una y mil veces que eran "delincuentes", ladrones, chorros... descuidistas, culateros, abanicadores, gallos ciegos, biromistas, mecheros, garfios, pungas, boqueteros, escruchantes, arrebatadores, mostaceros, lanzas, bagalleros, pesqueros, filos... tal el guión de "9 Reinas" pero... ¿eso es suficiente para una condena a muerte? ¿Eso nos da el derecho de festejar sus muertes? ¿Acaso no hay una ley y un orden? ¿Una justicia? ¿Fiscales, jueces? ¿Policías?

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Tras la muerte de Jorge Martín Gómez, cuando estaba a punto de ser detenido por varios policías de la ciudad de Buenos Aires (muchos policías, al menos 4 se veían en el video acercándose y llega un móvil más apenas cae tras una patada fulminante de un oficial), salieron todos a festejar que cayera prácticamente muerto de inmediato.

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Gómez fue denunciado por obstruir el tránsito y por ello llegaron los móviles. Según los policías tenía un cuchillo en su poder. Más allá de si tenían razón o no, si había un cuchillo o no, hay una Justicia encargada de investigar si Esteban Armando Ramírez actuó con fuerza desmedida o brutalidad policíaca. O si actuó correctamente y sin otra alternativa. 

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Pero... ¿por qué salimos a festejar su muerte como si nada, con una liviandad que asusta? No pensamos si tenía familia, si sólo estaba medio borrachín, si estaba perdido mentalmente o tenía alguna afección sentimental, o si era un loquito de esos que hay en todas las ciudades, si le había pasado algo o si simplemente era uno de los personajes que cita Ricardo Darín en la película mencionada que, de ser así, merecía al menos el trato de "presunción de inocencia" hasta que se demostrara lo contrario. O quizás sólo tuvo un "brote psicótico", pero no era un panelista de la TV, un empresario con mucha guita o un actor entrado en decadencia para que lo trataran "entre algodones" y se contara en una nota "el difícil y desgarrador momento que vivía Gómez".

Tampoco pensaron los que festejaron esta muerte en el propio policía. Quizás sólo quiso reducirlo y fue la única manera que se le ocurrió en el momento; quizás se puso nervioso. Quizás se sintió muy pero muy mal después. Quizás va a repasar el momento una y mil veces y tendrá que cargar con esa culpa por el resto de su vida. Mientras tanto, muchos lo festejaron en Twitter, Facebook, Instagram, etc, con frases como "bien, uno menos", frase que se escuchó en los cafés céntricos de cualquier ciudad o en las verdulerías de los barrios.

Duele realmente cómo han tratado el tema en la calle, en las redes, en las charlas. Duele ver, leer y escuchar esa frase que -en muchos casos- ni se les ha cruzado por la mente a familiares de víctimas de asesinato o de alcohol al volante decir sobre quien les arrebató al ser querido.

También duele saber que guardias de seguridad patean hasta matar a un jubilado que robó unos pesos en mercadería de un supermercado.

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Porque un guardia de seguridad pueden enojarse, patalear, putear si querés pero no puede hacer nada más que un arresto ciudadano. Nada más. Jamás "amedrentar" al individuo, jamás golpearlo o darle una "lección" con los puños. Después, tienen que esperar a las autoridades, a las fuerzas de la seguridad para que la Justicia siga su curso.

Encima, saber que el jubilado tenía demencia senil, por lo que pudo haber olvidado pagar, sólo embarra más aún la situación. 

¿Cuántos, con una mano en el corazón lean esto, no pensaron en algún momento de su vida? Todos hemos tenido algún familiar, o un amigo, un conocido, o una pareja, que sufrió con personas de la tercera edad con esa enfermedad.

Y en este caso, seguramente los guardias enfrentarán cargos por homicidio. 

Duele este momento porque como sociedad no sabemos hasta dónde va a llegar esto. Hasta dónde va a llegar esta lucha de "clases" entre los que ya estamos empobrecidos que nos creemos clase media alta y nos creemos superiores al resto cuando somos todos simples mortales. Hasta qué punto vamos a soportar estos arrebatos sin ponerles un freno. En qué momento una chispa se va a encender y vamos a terminar todos (cual película de acción post-apocalíptica) matándonos entre todos. Donde va a terminar esta guerra de "pobres contra pobres" de la que, parece, nadie se va a salvar.

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