Las Islas Galápagos agrupan a casi 20 islas grandes y pequeñas y más de 100 islotes que pertenecen a Ecuador. Entre las primeras se encuentra la Isla Floreana, que estuvo desierta hasta 1932, cuando una pareja alemana decidió huir de la crisis política y económica de su país e instalarse allí, sin importarle lo difícil que iba a ser vivir en ese lugar y sin saber que casi 100 años después, sería el centro del turismo.
Llegaron a una isla desierta de América Latina hace 100 años y la convirtieron en la cuna del turismo
Esta isla ubicada en América Latina tuvo varios intentos de ocupación, pero nadie duraba mucho tiempo hasta que llegó una pareja alemana

Llegaron a una isla desierta de América Latina hace 100 años y la convirtieron en la cuna del turismo
Heinz y Margret Wittmer tenían, indudablemente, muchos deseos de empezar en otro lado, de alejarse de todo lo que estaba ocurriendo en Alemania. Fue así como terminaron en la Isla Floreana. Pero cuando ellos llegaron, esta isla ubicada en América Latina, una de las más grandes de las Galápagos, se encontraba desierta, no había casas, tampoco agua corriente, por lo que su supervivencia comenzó de la manera más difícil.
Recomendadas
Vivir en una isla desierta
Sin comodidades, ni un techo, lo primero que hizo la pareja alemana que llegó a la isla fue buscar un refugio. Para ello decidió usar las antiguas cuevas de piratas que se encontraban excavadas en las colinas de la isla, para luego dar paso a la construcción de una casa hecha de piedra.
Pero no se trataba solo de una vivienda. Para tener agua, la pareja debió aprovechar cada lluvia y así abastecerse de agua dulce. Y en el caso de la alimentación, fue la caza, la pesca y la agricultura lo que los salvó.
Después de un tiempo, Heinz y Margret Wittmer se acostumbraron a vivir allí. Le dieron al lugar su forma e incluso tuvieron un hijo llamado Rolf, la primera persona nacida en esta isla.
El nacimiento del ecoturismo
Con el paso del tiempo, los Wittmer dejaron de ser los únicos habitantes en la isla. De hecho, antes de ellos habían estado otras personas en el lugar, pero ninguno permaneció tanto tiempo como la pareja alemana, lo mismo ocurrió con personas que llegaron después de su arribo.
Pero al pasar los años, la isla Floreana comenzó a convertirse en un punto de escala obligado para todos aquellos que navegan por el océano Pacífico, ya sea por disfrute o por misiones científicas y militares. La pareja, viendo esto, decidió crear en la década del 60 la Pensión Wittmer, el primer sitio de hospedaje formal de la isla.
Ese fue el punto inicial para que esta isla, y en su conjunto las islas Galápagos, se hayan convertido en uno de los centros turísticos más cotizados del planeta Tierra y en un referente del ecoturismo. Si bien, los Wittmer ya no están vivios, sí lo están sus nietos y bisnietos, que mantienen el hotel en la Isla Floreana y que reciben a cruceros y turistas de todo el mundo para contarles la historia familiar y del islote que en el pasado era un desierto.
En pocas palabras
- Las Islas Galápagos: En 1932, una pareja alemana se instaló en la desierta Isla Floreana, convirtiéndola 100 años después en un centro turístico.
- Adaptación y vida: Heinz y Margret Wittmer sobrevivieron con recursos naturales y fundaron la primera familia en la isla, dando origen a Rolf.
- Ecoturismo pionero: La creación de la Pensión Wittmer en los 60 impulsó a la Isla Floreana como un referente global del ecoturismo.