Llegaron a un lugar sin esperanza de América Latina y en un mes lo transformaron en un sitio de sueños y sonrisas

A través de una novedosa forma de ayudar, una mujer y un grupo de voluntarias se han convertido en un lugar especial para los nenes y nenas de una de las tragedias más grandes de los últimos años en América Latina

Editado por Daniel Calivares
calivares.daniel@diariouno.com.ar

El panorama es desolador. Alrededor solo hay caras tristes, lágrimas silenciosas y mucha desesperanza. Lilian Gluck hace años creó un hospital de peluches para ayudar a los niños. Hace unas semanas se instaló en La Guaira, en Venezuela, tras los terremotos que provocaron miles de muertos y desaparecidos. Su misión era una sola: Ayudar y dar esperanza a este lugar de América Latina que muestra una gran tragedia.

Desde el principio, Lilian Gluck supo lo que tenía que hacer. No era rescatista, pero en cierto modo también lo era. Por eso es que creó un kit de apoyo emocional que consiste en peluches restaurados y envueltos en mantas, lazos de colores que los atan y tarjetas que invitan a cuidarlos. Sus nuevos dueños son los niños de Venezuela que se han visto afectados por los terremotos en Venezuela.

Cómo es la misión para dar esperanza en Venezuela

"Cuando vamos a La Guaira, les decimos a los niños: 'Este peluche pasó por el terremoto y tiene miedo, pero está buscando un amigo que lo cuide'", dijo Gluck a la BBC. El objetivo es simple, los niños no solo encuentran un amigo, sino que pasan a tener una especie de contención y, al mismo tiempo, a sentirse protectores de sus nuevos amigos. Los abrazan y se ocupan de ellos.

Lo hecho en Venezuela no es nuevo para esta mujer. Lilian Gluck tiene 67 años, es psicopedagoga y maestra. Hace casi una década fundó el Hospital de Peluches, que se dedica a educar el valor de la reutilización a través del reciclaje de juguetes, pero que después de los sismos, llevó su labor más allá.

"El peluche tapado con una manta le cuenta al niño que ha pasado por el terremoto que pueden cuidarse mutuamente. Si hay miedo de noche, se pueden abrazar y jugar juntos", explica la mujer, que ha visto la tristeza y la felicidad en miles de chicos y chicas a través de los años.

Tampoco es fácil el trabajo que hacen desde el Hospital de Peluches. Desde los terremotos, han recibido toda clase de donaciones, entre las que sobresalen aquellos peluches que llegan acompañados de cartas de sus dueños, para contarles a los nuevos propietarios cuánto es el amor que sintieron por ellos y pedirles que los cuiden.

Pero lo más difícil y desolador es ver el día a día de los niños y de las familias que recorren no solo la carpa del Hospital de Niños, sino todo el resto esperando que les den algo para salir. "Pero cada vez que nos sentamos con nuestros niños y juegan y bailan, te da un respiro, una alegría. Verlos abrazar a sus peluchitos te da contentura en el corazón", explicó la mujer, que cada día acompaña a las voluntarias a repartir peluches.

En pocas palabras

  • Hospital de Peluches: Lilian Gluck creó un hospital de peluches para ayudar a niños afectados por una tragedia en Venezuela.
  • Kit de apoyo emocional: La iniciativa entrega peluches restaurados con mantas y tarjetas para brindar contención a los niños afectados por terremotos.
  • Impacto en Venezuela: El proyecto busca llevar esperanza y sonrisas a los niños de La Guaira, una zona de América Latina marcada por la tragedia.
Resumen generado por Thinkindot AI

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