En el caos del tránsito diario, la rotonda se supone que es una herramienta para agilizar el flujo vehicular, pero en la práctica se convierte en un escenario de "ley de la selva". El choque entre un auto y una bicicleta en estas intersecciones suele terminar con el ciclista en el asfalto y una discusión estéril sobre quién debería haber frenado. Sin embargo, para la Ley de Tránsito argentina, no hay grises: la prioridad es de quien ya está circulando.
Ley de tránsito: ¿quién tiene la culpa cuando chocan un auto y un ciclista en una rotonda?
Es uno de los siniestros más comunes en zonas urbanas. Qué dice la Ley 24.449 sobre el derecho de paso

Prioridad en rotondas: ¿qué pasa cuando chocan un auto y una bicicleta?.
El artículo que define la culpa
Para determinar responsabilidades, la Justicia y los seguros se basan en la Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449. El punto central es el Artículo 43, inciso e, que regula específicamente las rotondas. Este artículo dicta que la circulación alrededor de la rotonda debe ser ininterrumpida y que "quien ingresa a ella debe ceder la prioridad de paso a quien circula por ella".
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Esto significa que, si el ciclista ya puso una rueda dentro del anillo de la rotonda, el auto que viene por la avenida o calle lateral tiene la obligación absoluta de frenar. No importa si el auto es más rápido o más grande; la prioridad de la derecha (que rige en esquinas comunes según el Artículo 41) se pierde al momento de enfrentar una rotonda.
La bicicleta: un vehículo más
Un error frecuente de los automovilistas es creer que el ciclista, por ir "despacio" o por la derecha, no tiene prioridad. Legalmente, la bicicleta es un vehículo no motorizado con los mismos derechos y obligaciones. Si un conductor embiste a un ciclista que ya estaba girando, está cometiendo una infracción directa al artículo mencionado.
Además, el Artículo 39 de la misma ley obliga a los conductores a "mantener el dominio efectivo del vehículo", lo que implica que ante la presencia de un actor vulnerable como el ciclista, el automovilista debe extremar las precauciones.
La mayoría de los siniestros ocurren por dos razones:
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Ingreso apurado: el auto intenta "ganarle" la entrada a la bicicleta que viene circulando.
Egreso cortante: el auto que circula por el carril interno de la rotonda intenta salir hacia una calle lateral, cortándole el paso al ciclista que continúa girando por el carril externo.
En ambos casos, la responsabilidad recae sobre quien altera la trayectoria del que ya viene transitando. Entender que la rotonda no es una pista de carrera, sino un espacio de cesión de paso, es la única forma de reducir la siniestralidad vial en nuestras ciudades.