Más cerca del Manaslu

Laura Horta, la decana de la Universidad Maza que comenzó su reto en el Himalaya

La mujer tiene 53 años y es decana de la Facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza. Viajó al Himalaya para subir uno de los picos más altos, el Manaslu, de 8.156 metros sobre el nivel del mar. Es la octava montaña más alta del mundo

La decana de la Facultad de Educación de la Universidad Maza, Laura Horta, viajó a Nepal para conquistar la cumbre de uno de los ochomiles del Himalaya. Con sus 53 años, decidió coronar su carrera deportiva amateur con el ascenso del Manaslu, a 8.156 metros sobre el nivel del mar. Su significado es "montaña de los Espíritus", y es la sexta más letal de las 14 que hay en la zona. En la próxima semana se espera que emprenda la subida final.

Este martes, Horta llegó al campamento base, ubicado a 4.750 metros sobre el nivel del mar, al lado del glaciar Manaslu. Allí permanecerá una semana para aclimatarse y acostumbrarse a la altura mientras sigue su entrenamiento para moverse por la parte alta de la montaña.

Parte de la aclimatación es subir a otros campamentos cercanos y hacer noche allí, y luego regresar al campo base. Esto es habitual en este tipo de montañas para que su cuerpo se adapte a las condiciones que deberá enfrentar para llegar a la cumbre.

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Laura Horta desde Sama Gau con la cumbre del Manaslu detrás de ella.

Laura Horta desde Sama Gau con la cumbre del Manaslu detrás de ella.

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En las últimas horas, la académica mendocina compartió en sus redes sociales videos en los que se mostró entrenando desde el pueblo Sama Gau, a 3.360 metros de altura, desde donde comenzó la aventura para conquistar la cumbre del Manaslu.

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"Hoy divisé el Manaslu", expresó emocionada Laura en uno de sus últimos posteos en Facebook realizado el domingo. "A todos ustedes, que me conocen ahora por esto y a mis afectos que me conocen desde siempre, no imaginan lo que se necesitan aquí y ahora, en cada momento de este camino lleno de ilusión y de incertidumbre, de esfuerzo físico y de tremenda entereza espiritual. ¡Los llevo a tantos y a todos! Y en especial, a quienes me han ayudado sin conocerme. ¡Gracias!", y acompañó sus palabras con un video, en el que mostró algunos de los lugares que comenzó a recorrer.

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La decana mendocina partió de Mendoza hacia Katmandú el 27 de agosto, y pasó dos días con trámites para la autorización de su ascenso. "Me voy feliz, fuerte, completa de emociones de todos colores, y es gracias a ustedes. Gracias, gracias, gracias a cada uno. Voy a necesitarlos para cuando sean esos momentos de debilidad que hoy se sienten lejanos, pero sé que serán mucho pilar en mi expedición. Gracias por este empuje de ir conmigo paso a paso".

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El proyecto 8.000 de Laura Horta

La mendocina, es decana de la UMaza hace 9 años, está casada hace 32 años, y es mamá de dos varones y una mujer. En el 2017 decidió ir a Aconcagua, a pesar de nunca haber estado en altura. Su intención era conocer un poco la vida de montaña, pero no iba con el objetivo de hacer cumbre. Sin embargo, el grupo con el que fue la alentó para que lo hiciera, y sin pensarlo llegó a la cima del Coloso de América.

A partir de allí su vida cambió y en 5 años hizo 50 cumbres. Una de las hazañas que hizo en Mendoza fue unir el Cerro Arco hasta la cumbre de El Plata sin parar, y fue la primera en llegar de los 6 que lo hicieron.

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Laura Horta junto a Sebastián Tetilla, dueño de la empresa Inka, y Sergio Furlán, entrenador del Team Aventura.

Laura Horta junto a Sebastián Tetilla, dueño de la empresa Inka, y Sergio Furlán, entrenador del Team Aventura.

Este año, y por la insistencia de su entrenador que ve un gran potencial en ella, se decidió por subir una montaña de más de 8.000 metros de altura. En un primer momento habían elegido el Cho Oyu, a 8.201 metros, pero tiempo después se enteró que del lado de China mantienen todavía muchas restricciones por la pandemia de coronavirus, por lo que tuvo que cambiar de montaña.

Así fue como en abril, ella junto a su expedición eligieron el Manaslu, el cual es significativamente más difícil, pero no imposible.

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