En busca de un récord

A los 53 años, una reconocida académica mendocina se prepara para conquistar el Himalaya

Es Laura Horta, decana de la facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza. Intentará alcanzar la cumbre del Cho Oyu, de 8.201 metros de altura, la sexta montaña más alta del mundo

Laura Horta tiene 53 años, es mendocina, está casada hace 32 años y tiene tres hijos. Es decana de la facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza y después de mucho tiempo tomó una decisión muy importante para su vida. Se prepara para subir una de las montañas del Himalaya, de una altura de 8.201 metros sobre el nivel del mar. A pesar de no gustarle las redes sociales, abrió una cuenta llamada Proyect8000 para sumar el apoyo de la gente.

Hace poco más de una semana decidió que tratará de conquistar la cumbre del Cho Oyu, que significa la Diosa Turquesa, y es la sexta montaña más alta del mundo. Si bien todavía no tiene una fecha exacta, sabe que debe hacerlo en otoño o primavera, para evitar los fuertes vientos típicos en el Himalaya. Por lo que cree que será en septiembre próximo o marzo del 2023.

laura horta 2.jpg

Pero, primero debe lograr juntar 45.000 dólares. Y si bien todavía no lo define, piensa una particular forma para conseguirlo: “Tengo una idea muy especial que es dividir los 8.201 metros. Faltan 45 mil dólares, entonces pensamos dividir y que 6 dólares sean un metro. De esa manera invitar a la gente a que me acompañe a subir. Sin ayuda no puedo”.

Además, también tratará de conseguir algún sponsor, y para ello sabe que necesita tener más seguidores en su cuenta de Instagram @Laurahortap8, y de esa forma que alguna empresa considere su proyecto y decida apoyarla.

- ¿Cómo llegaste a la idea de hacer un 8.000?

-Nunca había hecho montaña, nunca había estado en altura, y un día quería ir al Aconcagua. Pero no quería ir a la cumbre, solo quería estar ahí, hacer vida de montaña. Mi entrenador Sergio Furlán, del Team Aventura, me dijo: ‘Vos tenés que intentarlo porque vos podés’, y eso para mí fue increíble porque me dio mucha confianza, mucha seguridad.

Así fue como, con todo el equipo prestado, fue al Aconcagua en el 2017, junto con una expedición en la que había rusos, canadienses, suizos y checoslovacos. “Eran 12 personas traumatizadas con la cumbre. A mí un amigo, Lito Sánchez, un guía muy conocido, me dijo: ‘Vos tomá mucha agua y sé feliz cada día’ y yo cada día era muy feliz en cada lugar que estaba. Caminaba y seguía, y así seguí hasta la cumbre”.

laura horta entrenadores.jpg
Laura Horta junto a Sebastián Tetilla, dueño de la empresa Inka, y Sergio Furlán, entrenador del Team Aventura.

Laura Horta junto a Sebastián Tetilla, dueño de la empresa Inka, y Sergio Furlán, entrenador del Team Aventura.

Desde ese momento su vida dio un giro rotundo y en los últimos 5 años hizo 50 cumbres. “Me enamoré de poder lograrlo. Un amigo me dijo ir desde el Cerro Arco hasta El Plata sin parar. Le dije que era imposible. Lo hicimos y de los 6 que íbamos, fui la primera en hacer cumbre, y no me lo creía ni yo”, contó entusiasmada.

Una vez más, su entrenador le dijo: “Vos tenés una cabeza fuerte, vos podrías hacer un 8 mil”, y al principio Laura lo tomó como una locura, hasta que pensó que es lo último destacado que puede hacer en su vida como deportista. “Me dediqué mucho tiempo a mi casa, a mis hijos, a mi vida familiar. Ahora, ya con hijos grandes, cuando ya te convertís en molesta, preguntando qué hacen, me doy cuenta que puedo pensar en hacer estas cosas”.

Hace pocas semanas completó la reconocida carrera patagónica llamada La Misión. Es la quinta que realiza y estaba feliz ya que solo un grupo del total de participantes llegó a la meta, y allí estaba ella.

laura horta mision.jpg

- ¿Por qué elegiste subir la Diosa Turquesa?

- Me busqué una montaña que me gustó. Cho Oyu tiene una cumbre de las más bonitas que vi. Además, tiene un índice de peligrosidad menor, y un grado de mortalidad menor que el resto.

laura horta cho oyu.jpg

"Sería la única mendocina que logra hacer un 8 mil. Ya hubo una mendocina que hizo un 8.000 que era guía, Nancy Silvestrini, que murió el mismo día que hizo cumbre, cuando iba bajando y la agarró una tormenta. Yo soy una mujer común que se anima, que tiene confianza".

Un poco sobre su vida

Laura Horta nació en Mendoza, hizo la primaria en el colegio Arístides Villanueva, y la secundaria la realizó en el Colegio Universitario Central, el CUC. Es profesora de Matemáticas, Física, y Cosmografía, que es la física aplicada al cosmos. Desde joven fue profesora de matemáticas en el CUC, y hace 9 años es decana de la Facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza.

Entreno dos veces por semana en el gimnasio y tres veces corriendo con el Team Aventura. Ahora empiezo un camino muy complejo porque tengo que aumentar mucho la musculatura de la espalda, porque tengo que llevar el tubo de oxígeno que es re pesado y tener un estado físico mejor para poder soportar la hipoxia”, detalló Laura.

laura horta 3.jpg

Está casada hace 32 años con Alejandro March, con quien tiene tres hijos: Juan Francisco, de 29 años, que le falta muy poco para ser licenciado en Educación Física; luego está Marina, de 25 años, quien es licenciada en diseño de indumentaria, y Juan Cruz, de 22 años, que está en 5° año de Odontología.

Antes de casarse, Laura hacía muchos deportes. Esquiaba, hacía gimnasia, practicaba tenis y jugaba al hándbol, pero luego dejó todo eso y se dedicó 100% a sus hijos.

Retomó la actividad a los 42 años, cuando empezó a correr. Ya sentía que sus hijos eran grandes y más independientes, lo que hacía que ella no sintiera tanta culpa por ocuparse de ella y de sus sueños.

- ¿En tu casa qué te dicen?

- Mis hijos están acostumbrados a que haga cosas difíciles. Me dicen que disfrute las cosas, que es mi momento. En ese sentido los chicos me bancan. Pero ahora para mí es diferente porque es la primera vez que tomo una decisión sin querer consensuarla. Eso es raro en mí, no les pregunté si les parecía o si me apoyaban. Esta vez estuve más fuerte, más definida.

Alejandro, mi marido, no está muy contento con esto, quizás por los riesgos que implica, y si bien siempre nos hemos apoyado mutuamente en todo, tal vez este camino tendré que hacerlo de otra manera. Y no significa que no me afecta, a veces me bajoneo por ver que puedo lastimar a alguien, pero es la primera vez desde chica que mando yo en mí. Es lo que quiero vivir y voy detrás de mi sueño.

- ¿Y tus padres?

- Mi papá falleció hace 2 años. Fue muy duro porque siempre me decía: ‘Tu madre nunca quiso hacer una actividad sin mí’, y a mí me repercutía en mi consciencia de madre culposa. Unos días antes de morirse me regaló un cóndor dorado con una nota en la que me dijo unas cosas tan bonitas. Me dio la condecoración dorada del Ejército porque admiraba en mí esa fortaleza de seguir lo que yo sueño más allá de todo lo que se diga.

Mi madre es más como yo. Tiene 80 años y se va ahora a España durante 6 meses porque están dos hermanos míos allá. Lo vive con resignación, le cuesta y vive rezando. Pero está contenta.

laura horta 4.jpg
Laura junto a su mamá en la puerta de la Universidad Maza.

Laura junto a su mamá en la puerta de la Universidad Maza.

El inicio en las redes sociales

Más de una vez recuerda que nunca le gustaron las redes sociales, pero ahora entendió que las necesita para lograr su Proyect8000.

laura horta logo.jpg

Primero le dijeron que necesitaba una marca, y con ayuda de algunos especialistas, le hicieron un logo de una montaña con su silueta corriendo y el pelo al viento. “Me gusta mostrarme tal cual soy, no me gusta de otra forma. Hace 20 días que tengo Instagram y ya tengo mil seguidores”, contó entre risas, casi sin poder creer lo que está haciendo.

“Nunca me gustaron las redes, empecé a acceder porque me tengo que mostrar y separarme de lo educativo”, dijo Laura. “Ahora es importante que me sigan para darme a conocer”, y de esa manera que su proyecto llegue a más gente.

Embed

Sabe que cuantos más medios económicos tenga, mejor podrá hacer su proyecto de intentar cumbre en el Cho Oyu. “Voy a poder lograr tener un sherpa que me acompañe, que me abra el oxígeno, que me asista para hacerme una carpa, para todas esas cosas que uno no sabe”.

Viaje a Katmandú

Sacó un préstamo para poder hacer un viaje previo hacia la base del Everest. “Creo que me voy a morir antes, pero de la emoción”, expresó, y dijo que sale de Mendoza el 14 de abril y regresa el 9 de mayo. “Es una expedición que teníamos planeada hace 3 años, antes del Covid. Ahora quiero aprovechar para ver la compañía con la que voy a viajar”.

“Además, empiezo el entrenamiento técnico. Tengo que aprender a hacer escalada en hielo, tengo que hacer todo lo que es cuerdas y nudos”, manifestó, además de prepararse anímica y emocionalmente para todo lo que viene con el Proyect8000.

laura horta cho oyu 2.jpg

Una noche en la montaña

Una noche se fue a su cabaña ubicada camino a Vallecitos, donde busca tranquilidad para ella. Vio que el cerro que está detrás de su casa, el Áspero, estaba nevado. Hacía una semana lo había subido de día, pero se perdió.

Esta vez, como había algo de nieve, pensó en hacerlo como Hansel y Gretel, y seguir sus propios pasos para regresar a la cabaña.

Se preparó la bolsa en la que llevaba su tesis y la utilizó de mochila. Además, se llevó una bolsa de de dormir por si se perdía, agarró una linterna que tenía en la cabaña, tomó dos bastones duros que los usó cuando fue a Aconcagua y que estaban colgados de una pared. También se puso unas botas que se le había regalado a un albañil, y se llevó unos alfajores.

Tenía las ganas, el deseo, la luna llena y la montaña. Pensé que era la persona más rica teniendo unas botas viejas, unos bastones duros, y la linterna. Me sentí de todas las religiones juntas, y le quiero agradecer a toda la creación, sea quien sea que haya creado todo esto”, expresó.

Le avisó a un vecino que se iría hacia la montaña y le dijo que si a la mañana siguiente no veía humo desde su chimenea, que saliera a buscarla. “Empecé a subir a 3.44 de la madrugada, iba muy cansada, y se estaba poniendo pesado y cuando miraba estaba llegando al col, que era donde quería llegar. Cuando más pesada se pone es porque estás llegando a lo mejor”.

Proyecto educativo

Pero la vida de Laura Horta no es solo entrenamiento y la montaña. “Tampoco soy las decanas que andan de trajecito todo el día y en la peluquería, pero lo mismo gestiono. Me cambio en los baños y listo”.

Relató que hace tiempo tiene un proyecto llamado “Si alguien creyera en mí”, que está destinado a jóvenes de muy pocos recursos pero que son brillantes y están en la secundaria. “La directora del colegio es quien sabe que su papá está preso, que la madre es prostituta, entonces la idea es acompañarlos, aunque sea 5 o 10 chicos en el programa y que sean asesorados por la directora del colegio, por el gabinete psicopedagógico. Que estudien por lo menos dos años para que sean técnicos en algo, pero hay que sostener a esos chicos con asesoría o algo más que darle solo la cuota de la carrera. Es un chico que después e tiene que volver a su casa, al su barrio, y al otro día tiene que ir bien vestido a la Universidad de nuevo”.

Agregó: “La educación es lo único que puede cambiar la vida de las personas por las posibilidades de poder ser lo que uno quiere ser, de poder desplegarse, para poder tener las mismas posibilidades. Creo que la educación nos permite una equidad que permite elegir y da libertad”.

En la Universidad Maza, Laura está en el Programa de Desarrollo Institucional, y el 29 marzo vamos a presentar este proyecto. “Es la primera Universidad de Mendoza que va a tener un programa como este, para lograr dinero para programas de educación”.

Temas relacionados: