Argentina es un gran lugar para vacaciones relajadas y en contacto con la naturaleza. Aunque los destinos más conocidos están llenos de gente, los pueblos muy pequeños ofrecen paz y experiencias cercanas a la vida diaria. Hay uno en particular con solo 150 habitantes que es un rincón perfecto para quienes quieren caminatas fáciles, pesca y el ambiente simple del campo patagónico. Este pueblo es un sitio ideal para explorar el norte de Neuquén sin prisas ni multitudes.
Las Ovejas, el pueblo que tiene desde paz hasta actividades como rafting
Es uno de los pueblos menos conocidos pero con bastante turismo y que está a pocos kilómetros

El pueblo neuquino tiene apenas cientos de habitantes.
Ubicado en el departamento de Confluencia, a unos 80 kilómetros al norte de Neuquén capital, este pueblo está en un valle plano a 300 metros de altura, junto al río Neuquén. Su principal atractivo es el río mismo, con aguas claras para pescar, realizar rafting o simplemente sentarse en la orilla. No es un lugar grande ni famoso; sus casas de ladrillo y las calles polvorientas muestran cómo vive la gente desde hace más de 100 años. El clima seco y soleado lo hace bueno para visitar en primavera o otoño, cuando hay menos calor.
El pueblo turístico de Neuquén
El mayor atractivo de Las Ovejas es su río y los alrededores. Los visitantes pueden pescar truchas en puntos fáciles de acceso, con cañas que se alquilan en el pueblo. Hay un puente peatonal desde donde se ve todo el valle, y un pequeño parque con mesas para picnic. Los guías locales llevan a sitios como el Balneario Municipal, una playa de río con sombra de sauces, todo a pie o en auto propio. Estas actividades son básicas y pensadas para no molestar a la naturaleza.
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Para moverse un poco más, el pueblo tiene senderos cortos por el campo, donde se ven ovejas y vacas pastando, o un paseo en bicicleta por la Ruta Provincial 7 que da vistas del cerro Diamante. En fines de semana, algunos hacen cabalgatas de una hora para ver el atardecer sobre el río. Todo se hace con cuidado para mantener limpio el valle y respetar las fincas de los vecinos.
La comida en Las Ovejas es casera y abundante, con asado de cordero patagónico, empanadas de horno y ensaladas con verduras del huerto. En el único comedor del pueblo, sirven trucha frita del río con papas y mate cocido. Las familias que alquilan habitaciones preparan desayunos con pan fresco, queso y dulce de frutos rojos. Es comida simple que usa lo que produce la zona, y siempre hay charla con los dueños sobre la vida local.
Las Ovejas es un destino muy tranquilo para disfrutar del río y el campo en Neuquén. Sus paisajes abiertos, pesca fácil y gente amable lo hacen un pueblo perfecto para una escapada corta, donde la calma del valle deja una sensación de descanso total.