En el primer trimestre de 2026 cayó en Mendoza casi la misma cantidad de lluvia que suele registrarse en todo un año. En el Gran Mendoza, los valores rondaron los 200 milímetros, con picos que superaron esa marca en algunos puntos, esto según un informe elaborado por el Instituto Nacional del Agua (INA).
Las lluvias en Mendoza alcanzaron en tres meses lo que suele caer en todo un año
Un informe del Instituto Nacional del Agua advierte sobre tormentas más intensas y cortas, con picos inusuales en el Gran Mendoza

En tres meses llovió en Mendoza lo mismo que suele acumularse durante todo un año.
Foto: Cristian Lozano/ Diario UNOEl dato cobra más peso si se lo compara con los últimos años. En 2023 y 2024, las lluvias fueron escasas, con registros que apenas alcanzaron entre 40 y 60 milímetros en zonas urbanas. Ahora, en cambio, el agua llegó en poco tiempo y con otra intensidad.
Detrás de este cambio no hay un récord histórico, pero sí una señal clara: las lluvias están siendo más concentradas y más fuertes, lo que obliga a mirar con atención cómo responde la infraestructura y qué puede pasar en los próximos meses.
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Tormentas más intensas y concentradas
Según el informe del INA, durante el verano se registraron lluvias acumuladas de hasta 204 milímetros en San Martín y 195 milímetros en la zona del Conicet, donde el INA posee uno de sus pluviómetros. Son valores altos para Mendoza, pero lo más llamativo es el corto período en el que se produjeron.
Los especialistas advierten que hay una tendencia cada vez más marcada hacia tormentas intensas y de corta duración. Esto significa que, en lugar de lluvias distribuidas a lo largo del tiempo, se concentran en eventos breves pero muy fuertes.
En algunos episodios de este verano, en el piedemonte se midieron caídas de hasta 5 milímetros de lluvia por minuto. Esa intensidad, poco habitual, explica por qué en pocas horas puede acumularse una gran cantidad de agua.
Este comportamiento no solo cambia la forma en que llueve en Mendoza, sino también la manera en que impacta en la vida cotidiana: calles anegadas en poco tiempo, complicaciones en el tránsito y sistemas de drenaje exigidos al máximo son parte de ese escenario.
El riesgo aluvional y el rol de las obras para contener las lluvias
La otra cara de estas tormentas intensas es el riesgo aluvional, un fenómeno conocido en Mendoza pero que se vuelve más sensible con este tipo de lluvias concentradas.
Desde el INA señalaron que, durante este verano, el impacto fue contenido en gran medida gracias al funcionamiento de diques y presas que administra la Dirección de Hidráulica. Estas obras permitieron regular el agua y evitar daños mayores en zonas urbanas.
Sin embargo, el informe también deja una advertencia. Para reducir riesgos en el futuro, es clave mantener estas estructuras en buen estado y garantizar su funcionamiento.
A esto se suma un punto más cotidiano pero igual de importante: la limpieza de los canales urbanos. La acumulación de residuos puede obstruir el paso del agua y agravar las consecuencias de lluvias intensas.
El escenario, por ahora, no marca un récord, pero sí un cambio en la forma en que se dan las precipitaciones. Y eso, coinciden los especialistas, obliga a estar preparados.