En la lucha contra el calentamiento global, hay una instalación que parece salida de una novela de ciencia ficción. Se trata de la mayor fábrica del mundo que captura dióxido de carbono (CO) directamente del aire y lo convierte en piedra de forma permanente, un método radical para combatir el cambio climático.
La única fábrica del mundo que convierte el dióxido de carbono en piedra y desafía el cambio climático
Esta fábrica no solo es un símbolo de innovación tecnológica, sino una prueba palpable de que es posible transformar el CO en algo tan sólido como una roca

En Islandia, junto a la central geotérmica de Hellisheiai, se encuentra la planta Orca, desarrollada por la empresa suiza Climeworks en colaboración con la islandesa Carbfix. Es la primera y mayor instalación del mundo diseñada para capturar CO atmosférico y almacenarlo permanentemente bajo tierra.
La única fábrica del mundo que convierte el dióxido de carbono en piedra y desafía el cambio climático
La tecnología emplea un proceso llamado captura directa de aire (DAC). Grandes ventiladores aspiran enormes volúmenes de aire, que pasa por filtros especializados que atrapan el CO. Luego, ese gas es mezclado con agua y inyectado profundamente en formaciones de roca basáltica, donde reacciona con minerales ricos en calcio, magnesio y hierro para formar carbonatos sólidos, es decir, piedra, en un proceso que puede completarse en pocos años.
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A diferencia de muchas tecnologías de captura de carbono del mundo que sólo almacenan el CO en forma gaseosa bajo tierra con el riesgo de fugas a largo plazo, aquí el dióxido de carbono se mineraliza permanentemente, convirtiéndose en roca estable sin posibilidad de retorno a la atmósfera.
¿Por qué es única en el mundo?
Aunque existen otras iniciativas de captura de carbono, Orca fue la primera gran planta en el mundo en convertir CO del aire en piedra de forma verificable y continua. La asociación entre Climeworks y Carbfix ha demostrado que este enfoque a gran escala es viable, aunque todavía está en etapas iniciales de despliegue tecnológico.
El nombre “Orca” proviene de la palabra islandesa orka, que significa energía, y la planta está diseñada para funcionar completamente con energía renovable, principalmente geotérmica, reduciendo así su huella de carbono operativa.
Aunque a nivel global todavía captura una cantidad relativamente pequeña de CO comparado con lo que se emite cada año (decenas de miles de millones de toneladas), Orca representa una innovación operativa clave. demuestra que es posible retirar carbono del aire de manera permanente y ampliable.
Además, proyectos sucesores más grandes (como Mammoth, otra instalación de Climeworks en Islandia) apuntan a incrementar la capacidad de captura en varias decenas de miles de toneladas al año, acercando estas tecnologías a impactos climáticos significativos a gran escala.