Las suculentas son una especie de plantas muy conocidas en cualquier parte del mundo. Se caracterizan por desarrollar hojas, tallos y raíces carnosos que almacenan grandes reservas de agua, que les permiten sobrevivir durante largos periodos de sequía. Crecen con diversas formas, tamaños y colores, así que seguro encuentras una que te gusta.
La suculenta de hojas gigantes que es una de las plantas más fáciles de cuidar
Se adapta muy bien a las variaciones de temperatura y es una de las favoritas de los jardineros, ya sea expertos o principiantes

Esta encantadora planta se puede cultivar en los jardines de Mendoza. Imagen: Pexels.
Como adelantamos, son sumamente resistentes, lo que las convierte en plantas ornamentales de larga duración, y perfectas para esos jardineros que tienen poco tiempo para dedicarles. En esta ocasión, exploramos una de las especies más destacadas.
El Kalanchoe thyrsiflora, conocida popularmente como oreja de elefante, es una planta suculenta nativa del sur de África que se ha expandido a jardines de todo el mundo. Prospera en condiciones adversas, tiene hojas carnosas y su atractivo visual la convierten en una opción ideal para los hogares. Además, se adapta fácilmente a los cambios de temperatura o sequías.
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Tiene hojas carnosas con bordes rojizos que forman una roseta compacta. Las hojas pueden llegar a medir hasta 15 cm de largo y tienen una textura lisa, con tonalidades que van desde el verde claro al grisáceo. Sus flores crecen en forma de espigas de tamaño pequeño y son de un tono amarillo pálido. Es perfecta para cultivarse en macetas decorativas.
¿Planta de interior o exterior?
La oreja de elefante es versátil, así que se puede adaptar tanto al interior del hogar como a un jardín exterior, dependiendo del clima. Si vives en zonas con inviernos fríos o heladas, es mejor cultivarla en interiores. Por el contrario, si vives en climas cálidos o templados se puede ajustar a los exteriores.
Esta planta necesita una ubicación a pleno sol o semisobra, ya que la luz directa es lo que hace que los bordes de las hojas adquieran un tono rojizo. Si se cultiva en interiores, es mejor colocarla cerca de una ventana con buena luz natural.
No requiere agua frecuente, de hecho es importante que la tierra se seque entre riegos. Cuando llegue el día, asegúrate de regar a fondo hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta. Cada 15 a 20 días en primavera-verano, y una vez al mes en otoño-invierno.
Esos son los cuidados esenciales que requiere la planta. Si gustas puedes proporcionar un abono para suculentas durante la primavera.