El nombre científico del geranio de jardín más común es Pelargonium zonale. Se trata de una planta ornamental clásica y famosa por sus llamativas flores agrupadas en ramilletes y por su gran resistencia.
Tiene hojas redondas y aterciopeladas que liberan un aroma cítrico al frotarlas. Sus flores no tienen un aroma destacable, pero sí colores únicos entre los que se destacan rojos, rosas, blancos y fucsias.
Cuidados del geranio
Si deseas disfrutar de esa eclosión de naturaleza que se respira al ver un geranio en flor, es importante proporcionar los cuidados adecuados. Para comenzar, es importante saber que esta planta tendrá muchas más flores según el número de horas diarias de luz solar que reciba. Necesita como mínimo seis horas diarias de luz.
De hecha, puede que ésta sea su mayor exigencia, pero debemos ser cautelosos: lo ideal es que el geranio esté ubicado en un lugar que reciba sombra a lo largo de la tarde.
Otro detalle clave es no abusar del agua. Las raíces tienen tendencia a pudrirse con el exceso de agua, así que lo ideal es hacer un riego justo. El truco para saber cuál es la cantidad idónea de agua es sencillo: tienes que mantener el sustrato siempre ligeramente húmedo y guiarte con eso para saber cuándo volver a regar.
En pleno verano es necesario casi regar a diario, mientras que en invierno requiere agua cada 10 días. Siempre, es mejor comprobar la humedad de la tierra.
Por último, pero no menos importante, el mejor consejo para que el geranio explote de flores, es hacer una poda de limpieza continua. Tienes que cortar las flores marchitas y quitar las hojas amarillas desde la base del tallo. Esto evita que la planta gaste energía produciendo semillas y la obliga a producir nuevos brotes florales.




