Desde siempre la miel se consideró por excelencia un "oro líquido" gracias a su dulzura, poder nutritivo y propiedades medicinales aprovechables. Aunque cierto es que no todas son iguales, algunas son procesadas o mezclas que poco tienen que ver con una miel de abeja pura y de calidad.
La calidad de la miel depende mucho del lugar en que se compra, pues la mayoría de las veces no todas las que venden en el supermercado son las "verdaderas" o puras. Al ser un producto natural, es fundamental tener en cuenta lo que implica comprar y consumir miel que no sea procesada ni adulterada, así que te enseñamos a distinguirla para que nunca más creas consumir una miel que no es la verdadera.
La señal a la que pocos prestan atención, pero indica que la miel es 100% pura y de buena calidad
Una miel buena tiene un color claro, un aroma natural, un sabor con matices y aunque parezca irreal, puede cristalizar, es decir, no está uniformada artificialmente. Cuando este oro líquido es de calidad, conserva su identidad natural, sin procesos destinados a hacerlo siempre líquido, por ejemplo.
Cuando se habla de miel pura, se refiere a la que producen las abejas con el néctar de las flores sin someterla a procesos industriales que alteren significativamente su composición. Es decir, no tiene azúcares agregados, ni ha sido pasteurizada (calentada) para conservar sus vitaminas y antioxidantes, y además, mantiene sus propiedades antibacterianas y energéticas.
Si te ha pasado dudar si la miel que compraste es auténtica o artificial, te damos algunos tips para reconocerla:
- Comprar la miel directa del productor o apicultor es sinónimo de calidad.
- Fíjate en la etiqueta del origen y la variedad, pues las mieles artesanales especifican si es de panal.
- El aroma debe ser floral y natural para que sea 100% puro.
- Si con el tiempo la miel se endurece o se hace cristalización, es porque es de buena calidad.
Lo que delata a una miel de mala calidad
Cuando le falta ese aroma característico, su sabor es plano, la textura es siempre igual o líquida, se debe a una miel exclusivamente falsa. Así que si la compras del supermercado, crees que líquida es mejor, la compras dependiendo del precio que tenga o te fijas solo en la etiqueta, podrías ser víctima de una miel de mala calidad.






