¡Riquísimas!

Cómo hacer galletas de miel perfectas en casa: la receta irresistible con el secreto de la abuela

Todo el mundo puede preparar esta fácil receta de galletas de miel en casa, para saborearlas en el desayuno o mediatarde

No hay aroma que transporte más a la infancia que el de una receta horneada de galletas de miel. Ideales para acompañar el mate de la tarde o para sumar a la merienda de los chicos, estas galletas no solo son deliciosas, sino que se mantienen frescas por mucho más tiempo gracias a las propiedades naturales de la miel.

Hoy te traemos una receta infalible: crocantes por fuera, tiernas por dentro y con ese color dorado que las hace irresistibles.

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Receta de galletas de miel irresistibles

Para poner manos a la obra, se necesitan estos ingredientes para obtener unas dos docenas de galletas de miel:

  • Harina leudante: 300 g (o harina 0000 con una cucharadita de polvo de hornear).
  • Miel: 100 g (si es orgánica o pura, mucho mejor por el sabor).
  • Manteca: 100 g (a temperatura ambiente, punto pomada).
  • Azúcar: 50 g (puede ser blanca o mascabo para un tono más rústico).
  • Huevo: 1 unidad.
  • Especias: 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional: una pizca de canela o jengibre para realzar la miel).
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Receta de galletas de miel, paso a paso

  1. El cremado: en un bol, batí la manteca con el azúcar hasta que quede una crema pálida. Agregá el huevo y la esencia de vainilla, integrando bien.
  2. El toque dorado: incorporá la miel. Si está muy sólida, podés darle unos segundos de calor para que fluya mejor. Mezclá hasta que la preparación sea homogénea.
  3. Secos a la mezcla: agregá la harina tamizada de a poco. No amases en exceso; la idea es unir los ingredientes hasta formar una masa suave que no se pegue tanto a las manos.
  4. Descanso clave: envolvé la masa en film y llevala a la heladera por al menos 30 minutos. Este frío es el secreto para que no se deformen en el horno.
  5. Formado y cocción: estirá la masa (de unos 5 mm de espesor) y cortá con el molde que prefieras. Colocalas en una placa enmantecada y llevalas a un horno precalentado a 180°C.
  6. El punto justo: cociná por solo 10 a 12 minutos. Al retirarlas deben estar apenas doradas en los bordes y seguirán algo blandas al tacto; se terminan de endurecer al enfriarse.

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