En Argentina usamos lunfardo todos los días, y muchas veces, sin darnos cuenta. Entre esas expresiones que forman parte de nuestro ADN lingüístico está "berretín", una palabra que carga con varios significados y cuyo origen genera debates entre los especialistas. Desde caprichos amorosos hasta alhajas falsas, este término atraviesa décadas de historia rioplatense.
La palabra del lunfardo con un origen disputado y confuso: qué significa "berretín"
Esta expresión del lunfardo típica del Río de la Plata tiene múltiples acepciones y varias teorías sobre su procedencia

El lunfardo todavía influencia la manera en la que hablamos los argentinos.
La discusión sobre su procedencia abarca diferentes idiomas y culturas. Los expertos coinciden en que llegó a Buenos Aires de la mano de la inmigración europea, pero las rutas que tomó hasta instalarse en nuestro vocabulario cotidiano siguen generando controversias. Si bien su etimología está todavía, y probablemente para siempre, en disputa, hay explicaciones muy válidas para su origen.
Un origen que disputado antes del lunfardo
La primera hipótesis ubica el nacimiento de berretín en territorio genovés. Los lingüistas señalan que beretín o berettin designaba una especie de gorro en el dialecto de Génova. Esta explicación tiene lógica histórica, considerando la masiva llegada de inmigrantes ligures a Argentina durante el siglo XIX y principios del XX.
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Pero existe otra vertiente que apunta hacia Francia. Según esta versión, la palabra deriva de béguin, que nombra tanto a la cofia como al capricho amoroso. El término habría pasado por el filtro del cocoliche genovés hasta transformarse en el berretín que conocemos. Este proceso de adaptación lingüística era común en los conventillos porteños.
Una tercera línea de investigación conecta el origen con baratín, vinculado al famoso "cuento del tío". Esta expresión describe paquetes de papeles sin valor que simulan contener dinero, una estafa muy popular en el Buenos Aires de antaño. El italiano jergal barattina, que designa un cambio fraudulento, habría sido la raíz de esta acepción.
Los filólogos también registran el uso rioplatense de berretín para describir la creencia exagerada sobre las propias habilidades. En Uruguay, "tener berretines" equivale a ser fatuo o presuntuoso, una variante que amplía el campo semántico de la expresión original.
Tres tangos que hablan de berretines
La tradición musical porteña registra varias composiciones que utilizan esta expresión del lunfardo:
- "Berretín" de Laurenz y Cadícamo, interpretado por Agustín Magaldi: esta versión captura la esencia melancólica del término, con la voz de Magaldi dando vida a los caprichos y deseos irracionales que caracterizan al berretín.
- "Berretines de bacana" de Julio Budano y Carlos Mayel, con la orquesta de Edgardo Donato y Roberto Morel: aquí el significado se vincula específicamente con las ínfulas de grandeza, esos aires de superioridad que no tienen fundamento real.
- "Berretín" de Juan Carlos Mesa y Juan Arnaldo Freyre: considerado uno de los tangos más hermosos de todos los tiempos, esta pieza eleva la palabra a categoría poética, mostrando cómo el lunfardo puede alcanzar alturas artísticas extraordinarias.