Literatura

Hongos, chamanismo y el inicio de la era psicodélica: Una charla con Benoît Coquil

Diario UNO charló con el autor francés Benoît Coquil, quien relata cómo un viaje fortuito a México y el hallazgo de una camiseta inspiraron su novela titulada "Cositas"

"Soy la mujer torbellino, nuestra señora de las alturas, mujer que da la luz, mujer aerolito, mujer libro, mujer justicia; porque tengo mi boca y nada más, soy mujer que busca, porque tengo mi boca, mujer torbellino, mujer arrancada, mujer arrancada", solía cantar María Sabina, curandera y chamana mazateca, quien supo realizar "viajes mágicos" con hongos, o como ella los llamaba "cositas".

Quien logró poner en valor la obra y la vida no solo de María Sabina, sino también de diversos investigadores que analizaron los hongos alucinógenos es el escritor francés Benoît Coquil gracias a su libro "Cositas", publicado por Planeta.

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¿Cómo surgió la idea del libro, la inspiración, los comienzos?

Benoît Coquil: Bueno, los comienzos fueron en México. Estaba de viaje por México en 2019. Fue una casualidad; estaba en la ciudad de Oaxaca pasando por el mercado y me encontré, en un puesto de cosas turísticas, con una remera con la cara de María Sabina.

Estaba entre otras remeras de figuras como el Che, Frida Kahlo y el subcomandante Marcos; ella era la única que yo no conocía. Abajo decía "María Sabina, sacerdotisa de los hongos mágicos", lo cual me intrigó bastante. Mi amigo Manuel me explicó quién era y a partir de ahí empecé a leer mucho sobre ella y la cultura de los hongos alucinógenos en esa parte de México. Volví a Francia con esa obsesión y empezaron a aparecer otras historias, como la de los Wasson, que vino en un segundo tiempo.

María Sabina
María Sabina, curandera y chamana mexicana. 

María Sabina, curandera y chamana mexicana.

Volviste a Francia con esto poco que sabías y empezaste a investigar. A la hora de realizar esa investigación, ¿en qué documentos te basaste? ¿En qué de verdad confías cuando hay que armar la historia de una curandera? ¿Qué tamiz usaste para decidir qué quedaba y qué no?

Benoît Coquil: La práctica de María Sabina fue muy documentada porque la fueron a ver muchos etnólogos. En particular, uno llamado Álvaro Estrada la visitó varias veces en los años 80 y la grabó durante muchas horas; ella le contó casi toda su vida. Este testimonio de primera mano me parece súper confiable porque lo cuenta ella misma, aunque se pierda un poquito en la traducción del mazateco al español.

Por otro lado, descarté las leyendas urbanas de los años 60 y 70 sobre qué estrellas de rock (como Jim Morrison o Mick Jagger) o figuras como Walt Disney fueron a verla, porque es imposible de averiguar. Elegí expresarlas en el libro solo como hipótesis. Además, descubrí una cantidad colosal de archivos y una comunidad psicodélica que digitaliza y comparte mucho conocimiento, como los libros de los Wasson, que se pueden bajar gratis.

¿Por qué decidiste mencionar a Valentina Pavlovna y darle un lugar especial en el libro?

Benoît Coquil: Sí, Valentina padece del síndrome de quedarse atrás, a pesar de que ella es el punto disparador de la búsqueda micológica de ambos. Ella es quien inicia a su marido en la cultura micófila por su origen ruso y es la científica de los dos, siendo médica. Me generó mucho asombro que Valentina no reivindicara su lugar, por lo que en el texto le dirijo directamente la pregunta de por qué llega tarde cuando su marido se está tomando toda la gloria. También quería sugerir la proximidad entre María Sabina y Valentina, mostrándolas como dos curanderas: una médica pediatra en Nueva York y la otra curandera mazateca.

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Benoît Coquil y su relación con el idioma español y la cultura argentina

Benoît comenzó en la charla que comenzó a apacionarse por el español cuando tenía unos 18 o 19 años y una profesora le enseñó libros de autores como Cortázar y Borges.

"A partir de ahí empezó mi afición por la literatura argentina; me fui a vivir a Buenos Aires a los 20 años como estudiante en Puan (UBA) e hice una tesis de doctorado sobre Sergio Chejfec", comentó el autor francés.

Benoît Coquil: Entré a la literatura con Borges y Cortázar, a quienes sigo leyendo con placer. Luego descubrí a Juan José Saer; creo que "El entenado" es uno de mis libros de culto. De Francia, me gusta Jean Echenoz; de él me viene ese tipo de narrador omnisciente un poco chistoso que interpela al lector. Últimamente leo a autoras argentinas contemporáneas como Gabriela Cabezón Cámara y Camila Sosa Villada.

¿Cómo ha sido tu experiencia con la Feria del Libro de Buenos Aires?

Benoît Coquil: La recepción ha sido súper bien. La semana pasada estuve en la feria de Bogotá y me recibieron muy bien; es una alegría.

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