La región de América del Sur no deja de maravillar con fenómenos únicos que sorprende al planeta Tierra. Entre ellos una ola salvaje ,que en lugar de fluir hacia el mar, lo recorre en sentido contrario, como si el agua quisiera volver atrás.
La ola más larga del planeta Tierra está en América del Sur: esta sube en vez de bajar
En América del Sur una ola sorprende por su tamaño y recorrido, provocando un fenómeno único en el planeta Tierra. Todos los detalles.

La ola más larga del planeta Tierra
Este fenómeno se llama Pororoca y recorre hasta 804 kilómetros (500 millas) aguas arriba. Te contamos en que lugar de América del Sur sucede y por qué es un fenómeno tan especial.
La ola más larga del planeta Tierra está en América del Sur: esta sube en vez de bajar
Este fenómeno sucede específicamente aguas arriba del río Amazonas, en el norte de Brasil. Su nombre proviene del idioma indígena tupí y significa "gran estruendo". Y no es exagerado: antes de verla, se la escucha. Un rugido que avanza por kilómetros, rompiendo la calma del río.
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La Pororoca sucede en América del Sur por la marea del océano Atlántico que, en ciertas épocas del año, choca con la desembocadura del Amazonas y genera una ola que viaja río arriba durante varios kilómetros, arrasando todo a su paso.
América del Sur: ¿Cómo es esta ola única del Amazonas?
Es una de las pocas olas del planeta Tierra que permite a los surfistas deslizarse durante tanto tiempo de forma continua, en plena selva. Sí, se surfea… entre árboles, lodo y ramas arrastradas por la corriente. Esta se caracteriza por:
- puede alcanzar hasta cuatro metros de altura
- durar más de 30 minutos sin detenerse
Pero no es solo un espectáculo para valientes. La Pororoca también es un recordatorio de que la naturaleza no sigue nuestras reglas. Que incluso un río tan inmenso como el Amazonas puede invertir su rumbo por un instante, dejando a científicos y viajeros boquiabiertos.
Según Surfer Today la pororoca se presenta con mayor intensidad entre las lunas llenas y nuevas de enero a mayo y de septiembre a diciembre. No aparece todos los días, ni en cualquier lugar. Solo ciertos puntos del norte brasileño, como São Domingos do Capim, son testigos de este fenómeno.
Verla es presenciar un diálogo brutal entre el mar y el río, una pelea de gigantes donde la ola, por un momento, toma el control y hace lo impensado: sube río arriba.