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El puerto estratégico de América del Sur que enfrenta a China y Estados Unidos en una disputa vital

Ubicado en un punto clave para el comercio marítimo global, este puerto estratégico de América del Sur se convirtió en el centro de una creciente disputa entre China y Estados Unidos

Los puertos son esenciales para la economía mundial. Algunos destacan por su tamaño, otros por el volumen de tránsito y otros por su ubicación estratégica. Este último es el caso de dos puertos de América del Sur que hoy están bajo la lupa de Estados Unidos y China.

Se trata de dos puertos ubicados en Chile que podrían definir, en gran medida, la guerra tecnológica del siglo XXI liderada por ambas potencias.

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El puerto estratégico de América del Sur que enfrenta a China y Estados Unidos en una disputa vital

Por un lado, Valparaíso fue el puerto elegido por Estados Unidos, a través de Google, para desarrollar el proyecto Humboldt, que conectará América del Sur con Australia y garantizará una ruta bajo estándares occidentales. El cable tendrá más de 14.000 kilómetros de extensión y una capacidad de transmisión de datos de 144 terabytes por segundo. Se estima que entrará en funcionamiento en 2028 y tendrá una vida útil de 25 años.

Por otro lado, Concón fue el puerto elegido por China, mediante China Mobile, para impulsar el proyecto Chile-China Express, una iniciativa que busca conectar directamente Chile con Hong Kong a través de un cable submarino de fibra óptica de casi 20.000 kilómetros. En este escenario, los puertos adquieren un rol central porque funcionan como los “anclajes terrestres” de la infraestructura digital global.

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Puertos, cables y oportunidades para América del Sur

Los cables submarinos de fibra óptica son responsables del 99% del tráfico mundial de datos, mientras que el 1% restante viaja por satélite. Actualmente existen más de 570 cables en funcionamiento, que en conjunto superan los 1,48 millones de kilómetros de extensión. Más de 80 pasan por América Latina, una región que ahora se encuentra inmersa en una especie de “Guerra Fría digital”.

Conectar un cable directamente a un puerto estratégico permite que un país gane mayor control sobre el tráfico de información, fortaleciendo su soberanía digital y reduciendo la dependencia de rutas que atraviesan otros continentes. Esto también mejora la seguridad nacional y la velocidad de conexión.

Además, la llegada de un cable submarino a Chile suele atraer inversiones secundarias, como la construcción de data centers y parques tecnológicos en las zonas cercanas, impulsadas por la necesidad de aprovechar la baja latencia y la conectividad internacional.