Nathan Trevallion, un ex-cocinero británico de 51 años, y Catherine Birmingham, una entrenadora australiana de 45, se instalaron en 2021 en una remota zona boscosa de Palmoli, en la provincia de Chieti, junto a sus tres hijos (un niño de 8 años y gemelos de 6).
La familia adoptó un estilo de vida estrictamente off-grid (fuera de la red): vivían en una precaria casa de piedra sin conexión eléctrica ni agua corriente, abasteciéndose mediante paneles solares, agua de pozo, una estufa de leña y un huerto propio.
Los hijos no estaban escolarizados en el sistema tradicional; en su lugar, los padres aplicaban el "unschooling" o desescolarización, un método de aprendizaje basado en las experiencias cotidianas y el contacto directo con la naturaleza.
El incidente que activó las alarmas de la Justicia
El aislamiento de la familia se rompió drásticamente en el otoño de 2024, cuando todos los integrantes debieron ser hospitalizados tras sufrir una intoxicación accidental por la ingesta de setas silvestres recolectadas en el bosque.
Este episodio dio intervención a los servicios sociales y a las autoridades sanitarias. La Justicia estaba al tanto del caso y trabajando para solucionarlo.
Tras realizar inspecciones en el lugar, los informes técnicos describieron la vivienda como una "ruina" carente de condiciones de habitabilidad y servicios higiénicos básicos, como un inodoro convencional (utilizaban un sistema de compostaje exterior).
La decisión de la Justicia
El Tribunal de Menores de L'Aquila de Italia dictó una sentencia para retirar temporalmente la custodia de los tres niños, quienes fueron trasladados a un centro de protección.
La Justicia no basó su decisión únicamente en la falta de escolarización, sino en el riesgo para el desarrollo social y psicológico de los menores. Según los peritajes iniciales:
- Los hijos presentaban una falta total de interacción con sus pares.
- Nunca habían asistido a controles pediátricos.
- Se reportó que los menores no sabían escribir e incluso manifestaban temor ante elementos cotidianos como una ducha.
El futuro de la familia
A pesar de la medida, el tribunal ha dejado abierta la posibilidad de que los padres recuperen la custodia si aceptan cumplir con ciertos requisitos mínimos de integración y salubridad.
Entre estas condiciones se encuentran la instalación de agua corriente en la vivienda y el compromiso de que los niños tengan encuentros semanales con la escuela más cercana para supervisar su evolución educativa y social.
Mientras los padres defienden su derecho a vivir según sus ideales y aseguran que sus hijos son "felices y educados", el caso ha reabierto el debate en Europa sobre los límites entre la libertad de elección de los padres y la responsabilidad del Estado en la protección de los derechos fundamentales de los niños.







