Un vehículo autónomo que operaba en la Antártida logró registrar datos sin precedentes antes de su pérdida total. El robot, conocido como Ran, realizaba tareas de mapeo bajo la plataforma de hielo Dotson. Durante su misión, el submarino detectó una serie de configuraciones geológicas que no figuran en los registros satelitales actuales. Este descubrimiento científico aporta una visión nueva sobre cómo el agua cálida erosiona las capas heladas desde las profundidades del océano.
Submarino realiza un descubrimiento en Antártida y desaparece: estructuras submarinas desconocidas
Un robot autónomo realizó el descubrimiento de formaciones extrañas bajo la plataforma de hielo Dotson antes de perder contacto con los científicos
La expedición liderada por especialistas de la Universidad de Gotemburgo buscaba entender el deshielo en una zona crítica. El dispositivo navegó durante varios días por cavidades ocultas, donde el hielo presenta formas irregulares. Los mapas generados muestran mesetas, escalones y fosas con forma de lágrima que miden cientos de metros. Estas estructuras indican que el derretimiento ocurre de manera desigual, afectando la estabilidad de los glaciares de la región.
Formaciones geológicas desconocidas
Los datos obtenidos por el submarino revelan que el descubrimiento incluye patrones de erosión muy complejos en la Antártida. Mientras que la zona oriental de la plataforma Dotson parece más protegida, el sector occidental sufre un desgaste acelerado. El hielo en esa área presenta canales y surcos profundos provocados por corrientes marinas que transportan calor. Las imágenes obtenidas por el sonar detallan grietas que atraviesan todo el espesor de la capa helada.
El robot operó sin contacto en tiempo real debido a que las señales de radio no atraviesan la masa de hielo. Las misiones exitosas previas permitieron recolectar información valiosa antes del incidente final. El equipo de trabajo utilizó instrumentos acústicos para guiar al vehículo por el lecho marino. Sin embargo, en su último despliegue, el aparato no regresó al punto de encuentro acordado por los científicos.
Descubrimiento y desaparición
La pérdida del equipo ocurrió tras un descubrimiento fundamental para la oceanografía en la Antártida. A pesar de las búsquedas exhaustivas, los investigadores no hallaron rastros del submarino ni señales de socorro. El entorno hostil y la falta de comunicación bajo el hielo dificultan la determinación exacta de lo sucedido. Existe la posibilidad de que un fallo mecánico o una colisión con relieves submarinos impidieran su salida a la superficie.
A pesar de este suceso, los archivos enviados por el submarino constituyen el primer registro detallado de fracturas antiguas activas desde la década de 1990. Este descubrimiento en la Antártida permite observar por primera vez cómo el agua profunda desgasta las bases de las plataformas flotantes.





