ver más
Día del Trabajador

La inspiradora historia de Juan: un vendedor que nunca deja de trabajar y fue premiado por su esfuerzo

Una convocatoria de Radio Nihuil por el Día del Trabajador terminó con una historia que emocionó hasta las lágrimas a muchos mendocinos

Entre más de 200 formularios, surgió una historia que conmovió tanto a los productores como a la audiencia: la de Juan, un hombre de 60 años que, desde su silla de ruedas, se convirtió en un emblema de dignidad en la puerta del Hospital Central de Mendoza.

Un chofer atento

La historia no habría salido a la luz sin la intervención de Nicolás, un chofer de colectivo del Grupo 800. Durante meses, Nicolás observó a un pasajero particular que iba a trabajar con cualquier estado del tiempo. Con la curiosidad propia de quien ve pasar la vida desde el volante, Nicolás relató: "Esos fríos duros, días de lluvia, el tipo estaba ahí. Era cuestión de todos los días; frío, calor, invierno, lluvia, viento".

linea 800

El chofer de la línea 800, pensó en Juan durante este Día del Trabajador.

Nicolás admitió que, aunque al principio no conocía ni su nombre, le llamó la atención la constancia inquebrantable de aquel hombre que siempre lo esperaba en la misma parada. Intrigado, un día lo vio en su puesto de trabajo: un pequeño canasto con alicates, lapiceras y encendedores en la entrada del hospital. "Le agarré mucho cariño. Con Juan me pasaba algo diferente, el tipo no la afloja", explicó el colectivero al postularlo.

Una vida marcada por el cambio

Juan no siempre estuvo en una silla de ruedas ni vendió artículos en la calle. En su "otra vida" fue camionero y recorrió las rutas del sur del país, trabajando en zonas como Bahía Blanca manejando todo tipo de vehículos. Sin embargo, hace 30 años, un problema en una pierna derivó en una operación en el mismo Hospital Central donde hoy trabaja desde la calle; una intervención que, paradójicamente, le provocó la discapacidad que lo acompaña desde entonces.

A pesar del giro drástico en su destino, Juan nunca abandonó la cultura del trabajo. Todos los días viaja en colectivo desde su casa en Villanueva, hasta el centro mendocino. Aunque cobra una pensión por discapacidad, la realidad económica lo empuja a la calle cada mañana: "Igual salgo a laburar para la comida, la ropa y todas esas cosas. Pago alquiler, los impuestos. Ya el alquiler se ha puesto caro".

juan vendedor central

Juan se presenta en su puesto del Hospital Central pase lo que pase.

Un trabajo agotador

La rutina de Juan es extenuante. Su jornada laboral comienza formalmente a las 11 de la mañana y se extiende hasta las 9 de la noche. Son 10 horas diarias a la intemperie, vendiendo "cremitas y alicates" para lograr "sacar la moneda para el día".

A pesar de las dificultades, Juan mantiene una filosofía de vida que toma como base la resiliencia. Ante los micrófonos de la radio, expresó con sencillez: "Hay que seguir adelante, no queda otra. Hay que trabajar, y trabajando siempre hay algo. Uno nunca se va a morir de hambre".

Su actitud impactó profundamente a Nicolás, quien lo definió como un ejemplo frente a aquellos a quienes "les cuesta agarrar la pala".

Un reconocimiento a la dignidad

Como parte del homenaje, Juan recibió un voucher de 100.000 pesos para una cena en el restaurante Don Mario. Al recibir el premio, Juan se mostró sumamente agradecido con el chofer que lo postuló. "Le agradezco un montón. La persona que llegué a conocer en el micro es muy amable. Personas así como usted hay pocas", le dijo a Nicolás.

Lejos de cualquier egoísmo, lo primero que pensó Juan al recibir el obsequio fue en compartirlo: planea celebrar el Día del Trabajador llevando a comer a su hija. Una historia para imitar y compartir.

MÁS LEÍDAS