El Día del Trabajador en Argentina es sinónimo de reuniones familiares y, sobre todo, de un buen locro. Este plato, que combina raíces prehispánicas con aportes coloniales, requiere de una planificación previa, especialmente por el tiempo de hidratación de sus granos y la variedad de cortes de carne.
Si estás pensando en agasajar a un grupo grande, los especialistas del sitio Locro Argentino detallaron la receta ideal para alimentar hasta 10 comensales, destacando la importancia de comprar los ingredientes con tiempo para evitar las corridas de último momento.
Para esta preparación necesitarás:
- 2 kilos de zapallo, el alma del guiso que le da su color característico
- 1 kilo de costillas de cerdo
- una base de 400 gramos de maíz blanco
- 400 gramos de porotos.
- 500 gramos de panceta (entre cruda y ahumada),
- 6 patitas de cerdo,
- chorizo criollo
- chorizo colorado
- porciones de 100 gramos de mondongo y tripa gorda.
El secreto del locro y la cocción: paciencia y fuego lento
El proceso del locro comienza la noche anterior, dejando en remojo el maíz y los porotos. Una vez listos, se deben lavar y picar finamente los vegetales (cebolla, puerro, pimientos y apio).
Un paso fundamental para garantizar la calidad del plato es el hervor previo: la tripa, el mondongo, el cuerito y las patitas se deben cocinar por separado unos 30 minutos hasta que ablanden, para luego cortarlos en trozos pequeños.
La magia ocurre en una olla de gran capacidad. Allí se colocan los granos y vegetales con 3 a 5 litros de agua. Al romper el hervor, se agregan la panceta, los chorizos y el zapallo, manteniendo un fuego bajo y revolviendo periódicamente para que el almidón del zapallo espese la preparación sin quemarse.
Luego de hora y media de cocción, se incorporan las carnes previamente hervidas.
Finalmente, el toque distintivo del locro lo da la "salsita roja". Esta se prepara salteando el sobrante de cebolla y apio en aceite, a lo que se suma ajo, ají molido y una buena cantidad de pimentón dulce.
Al verter este aliño sobre la olla minutos antes de servir, el locro adquiere esa intensidad y aroma que lo convierten en el rey indiscutido de las mesas patrias cada primero de mayo.






